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Depresión (PDQ®)
Versión PacienteVersión Profesional De SaludIn EnglishActualizado: 06/04/2008



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Descripción






Evaluación y diagnóstico







Intervención






Riesgo de suicidio en pacientes de cáncer






Análisis, evaluación y manejo de los pacientes suicidas






Consideraciones pediátricas sobre la depresión






Consideraciones pediátricas sobre el suicidio






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Intervención

Intervención farmacológica
        Descripción
        Riesgo de suicidio de la medicación antidepresiva
        Depresión relacionada con el interferón
        Elección del medicamento antidepresivo
        Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina
        Interrupción de los antidepresivos
        Efectos secundarios
        Interacción entre fármacos
        Antidepresivos atípicos
        Benzodiacepinas
        Psicoestimulantes
        Inhibidores de la monoaminooxidasa
        Hierba de San Juan
        Efectos antidepresivos
Psicoterapia
        Descripción
        Estudios empíricos sobre la eficacia de la psicoterapia

Si debe empezarse una terapia antidepresiva, dependerá de las probabilidades de que el paciente se recupere de forma espontánea en las próximas 2 a 4 semanas, el grado de trastorno funcional y la duración y severidad de los síntomas depresivos.[1] Los estudios han mostrado que el tratamiento de la depresión mayor es optimizado mediante una combinación de farmacoterapia y psicoterapia. Así, aun cuando un médico general u oncólogo sea el que emprende el tratamiento de los síntomas depresivos en forma farmacológica, se deberá tomar en consideración el remitir al paciente a psicoterapia u orientación.

Las personas deberán ser referidas a consulta psiquiátrica por cualquiera de las siguientes razones:

  • El médico general o el oncólogo no se sienten competentes para tratar la depresión del paciente debido a características clínicas específicas de su presentación (es decir, si se presentan tendencias suicidas marcadas).


  • Los síntomas depresivos tratados por el médico general, son resistentes a las intervenciones farmacológicas, después de 2 a 4 semanas de terapia.


  • Los síntomas depresivos empeoran en vez de mejorar.


  • Inicio del tratamiento con fármacos antidepresivos, ajuste de las dosis farmacológicas o un tratamiento continuo que se ve interrumpido o se hace problemático debido a efectos adversos atribuibles al medicamento.


  • Los síntomas depresivos están interfiriendo con la capacidad del paciente para cooperar con el tratamiento médico.[2-4]


Intervención farmacológica

Descripción

Hay escasez de ensayos clínicos aleatorios, controlados con placebo que evalúen los riesgos y beneficios de los antidepresivos en pacientes con cáncer y depresión o síntomas depresivos. Además, estos estudios están limitados por retos metodológicos y una carencia de representación más amplia de niños, adolescentes, adultos mayores de edad y grupos minoritarios.[5] En algunos casos de depresión en pacientes de cáncer, se puede indicar terapia antidepresiva. Una encuesta realizada por un período de dos años, sobre patrones de receta en pacientes oncológicos externos, encontró que se recetaron antidepresivos en un 14% de los pacientes.[6] En una revisión sistemática de farmacoterapias nuevas para el tratamiento de la depresión en adultos, la tasa de respuesta al tratamiento con antidepresivos fue de aproximadamente 54%.[7] La eficacia de las nuevas farmacoterapias es similar a los antiguos antidepresivos para los pacientes médicos en general, lo cual incluye a adultos de mayor edad y a aquellos pacientes con enfermedades coexistentes de tipo general o psiquiátricas.[7] La tasa de abandono del tratamiento debido a los efectos secundarios es de aproximadamente 11% con los antidepresivos nuevos y de 16% con los antidepresivos viejos.[7] Dada la carencia relativa de datos relacionados con el uso de antidepresivos en el entorno oncológico, en la práctica médica hay una considerable variedad en cuanto a recetar antidepresivos en los pacientes de cáncer. Mientras algunos estudios generalmente indican que cerca del 25% de los pacientes de cáncer están deprimidos, un estudio determinó que solamente 16% de estos pacientes estaban recibiendo medicamentos antidepresivos.[8]

Estudios antidepresivos

  • Un ensayo clínico doble ciego, con placebo como control, llevado a cabo entre adultos y en el que se comparó la fluoxetina con la desipramina en el tratamiento de los síntomas depresivos en 40 mujeres con cáncer, mostró que ambos medicamentos fueron eficaces y bien tolerados. Por otro lado se encontró que la mejoría fue significativamente mayor en diversos indicadores de la calidad de vida, en aquellos pacientes que recibieron fluoxetina.[9]


  • Un estudio comparó la paroxetina con la amitriptilina en el manejo de la depresión en mujeres con cáncer de mama. Ambos tratamientos resultaron igualmente eficaces. La paroxetina estuvo relacionada con unos efectos secundarios anticolinérgicos significativamente menores que la amitriptilina.[10]


  • En un ensayo aleatorio controlado en el que se comparó la fluoxetina con un placebo, se encontró que los pacientes que recibieron fluoxetina mejoraron la calidad de vida y disminuyeron sus síntomas depresivos.[11] Mediante la utilización de un enfoque basado en los síntomas (similar al manejo de otros síntomas relacionados con el cáncer como el dolor o la náusea), este estudio evaluado para la depresión mediante el uso de un procedimiento de detección que consta de dos puntos, hace énfasis en la presencia de anhedonia (poco interés o placer en hacer cosas) y un humor depresivo o falto de esperanza. La mayoría de la muestra consistió en pacientes con síntomas depresivos que oscilaban de ligero a moderado, independientemente de si satisfacían el criterio diagnóstico para la depresión. La generalización mejoró mediante la inclusión de una muestra mixta de tipos de cáncer (por ejemplo, mama, torácico, genitourinario y gastrointestinal) de un entorno de atención oncológica predominantemente comunitario, un coeficiente hombre/mujer parejo y una muestra relativamente grande en tamaño (n = 163). Un subgrupo de pacientes en los que se identificó altos índices de síntomas depresivos fue el que obtuvo mayor probabilidad de beneficios del tratamiento.


Riesgo de suicidio de la medicación antidepresiva

Durante los últimos años, se han expuesto preocupaciones significativas acerca del riesgo del pensamiento y el comportamiento suicidas por el uso de antidepresivos en los niños, los adolescentes y los adultos jóvenes. Desde el año 2003, los Estados Unidos y los organismos reguladores europeos han dirigido varias advertencias de salud pública sobre este tema. La primera advertencia emitida por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) alertó acerca de una posible relación entre los antidepresivos y el pensamiento y el comportamiento suicida en niños y adolescentes. En diciembre de 2003, el Medicines and Healthcare Products Regulatory Agency del Reino Unido expidió una carta aconsejando contra el uso de antidepresivos en cualquier persona menor de 18 años.[12] En octubre de 2004, la FDA ordenó a las empresas farmacéuticas que agregaran una advertencia en un "sello de advertencia" en las etiquetas de todos los antidepresivos indicando mayor riesgo de tendencias suicidas en los pacientes pediátricos que tomaban antidepresivos.[13] La FDA volvió a considerar este sello de advertencia para incluir a los adultos jóvenes menores de 25 años.[14] La advertencia nueva, cuidadosamente redactada recalca que el riesgo de tendencias suicidas se relaciona tanto con los antidepresivos como con la depresión. Además de exponer las inquietudes con respecto a un aumento de riesgo de tendencias suicidas en niños, adolescentes y jóvenes los adultos, la advertencia reconoce un efecto protector significativo de los antidepresivos en adultos de 65 años o más. El metaanálisis que condujo al sello de advertencia inicial para los pacientes pediátricos llegó a la conclusión de que los antidepresivos se relacionan con un aumento doble de ideación y comportamientos suicidas en comparación con la administración de placebo en los niños y los adolescentes. Un metaanálisis importante publicado en el Journal of the American Medical Association volvió a analizar los datos de los estudios de niños y adolescentes (incluidos siete estudios no incorporados en el metaanálisis inicial) mediante un modelo de efectos aleatorios. Mientras este reanálisis encontró un mayor riesgo general de comportamiento suicida o de ideación suicida compatible con el metanálisis anterior, las diferencias de riesgos compartidas resultaron ser más pequeña y estadísticamente insignificantes. Se han expuesto preocupaciones de que la consecuencia no intencional de las advertencias será el uso excesivamente restringido de los antidepresivos entre los que más se benefician y, en consecuencia, un aumento del riesgo de suicidio que la advertencia busca prevenir. Un estudio en el que se analiza datos de los Estados Unidos y holandeses indica una disminución de las recetas médicas del inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS) para los niños y los adolescentes desde que se impuso el sello de advertencia y un aumento simultáneo de las tasas de suicidio en esta población de pacientes. En el resumen, la ecuación de beneficios en función de los riesgos favorece el uso apropiado de los antidepresivos con un monitoreo cuidadoso de las tendencias suicidas. Es importante observar que ninguno de los estudios que condujeron al sello de advertencia negra incluyeron a los pacientes tratados por cáncer o se enfocaron en ellos. La experiencia clínica y los resultados de ensayos clínicos pequeños indican que los antidepresivos pueden ser administrados con seguridad a los pacientes adultos de cáncer, aunque no hay ningún ensayo clínico controlado amplio para apoyar esta posición. Cuando los antidepresivos se recetan a pacientes de cáncer, se debe establecer un plan cuidadoso de seguimiento ejecutado por individuos con pericia y se debe referir para consulta a los pacientes que no responden como se había previsto o que presentan otras preocupaciones.

Depresión relacionada con el interferón

La mayor parte de las recetas antidepresivas están dirigidas al tratamiento de un trastorno depresivo presente o síntomas depresivos significativos. Hay un estudio que apoya la idea del uso de antidepresivos para prevenir la depresión en aquellos pacientes que reciben altas dosis de interferón como terapia adyuvante contra melanomas malignos.[15] La lógica de este enfoque es que el tratamiento con dosis altas de interferón está relacionado con una tasa particularmente alta de depresión en esta población de pacientes y las citocinas proinflamatorias implicadas en los cambios biológicos que llevan a la depresión pueden reducirse directamente mediante el uso de antidepresivos. En este estudio doble ciego que incluyó a pacientes que recibieron altas dosis de interferón, 2 de los 18 pacientes en el grupo de paroxetina, desarrollaron depresión en las primeras 12 semanas de terapia en comparación con 9 de un total de 20 en el grupo que recibió placebo (riesgo relativo [RR] = 0,24; 95% intervalo de confianza [CI] 0,08–0,93). Más aún, en el grupo de paroxetina, los casos de interrupción del tratamiento fueron considerablemente menos (5% en comparación con 35% RR = 0,14; 95% CI 0,05–0,85). Se precisa de mayores estudios que confirmen estos hallazgos y que determinen si el uso de antidepresivos como profiláctico tiene algún beneficio en otros ámbitos de tratamiento.

Elección del medicamento antidepresivo

La elección del antidepresivo depende de la anamnesis del paciente y de los problemas médicos concomitantes, de los síntomas relacionados con la depresión y cualquier reacción previa a medicamentos antidepresivos, así como los efectos secundarios relacionados con los fármacos disponibles.

Los tipos de medicamentos usados para tratar la depresión en pacientes con cáncer incluyen los inhibidores de la recaptación selectiva de serotonina (IRSS), los antidepresivos tricíclicos (ATC) y los fármacos analépticos o estimulantes del sistema nervioso central (o sea, anfetaminas). El cuadro siguiente indica los antidepresivos usados comúnmente y subraya las dosis iniciales que se usan en pacientes con cáncer. La sección de Comentarios y Efectos Secundarios identifica efectos secundarios específicos a los fármacos que pueden ser ventajosos o problemáticos según la situación clínica, pero que se deben tomarse en cuenta en la selección de medicamentos antidepresivos y en la observación de pacientes que reciben estos fármacos. Por lo general, hay un largo período de latencia (3–6 semanas) desde el momento en que comienza el tratamiento con medicamentos antidepresivos hasta el inicio de la respuesta terapéutica. En muchos casos, el tratamiento con antidepresivos comienza con dosis bajas seguidas de un período de dosificación gradual para lograr una respuesta óptima individualizada. Las dosis bajas iniciales pueden ayudar a evitar los efectos secundarios iniciales, pero escalar las dosis puede ser necesario a fin de obtener efectos terapéuticos. Para algunos fármacos, hay un marco terapéutico durante el cual las concentraciones de plasma están correlacionadas con la respuesta antidepresiva del paciente (como con la nortiptilina). Para los pacientes que reciben estos fármacos, la observación consecutiva de la concentración de fármacos guía la terapia y facilita la administración de una prueba terapéutica adecuada, ya que las concentraciones de plasma menores y mayores que los intervalos terapéuticos definidos se relacionan con la falla del tratamiento, respuestas subóptimas y, en el caso de concentraciones elevadas de fármacos, toxicidad innecesaria.

Fármacos antidepresivos para pacientes adultos ambulatorios
*Clase de fármacos/ Nombre genérico (Nombre comercial)/Dosis   Efectos Secundarios/Comentarios 
ANTIDEPRESIVOS TRICICLICOS (ATC) Todos los ATC pueden causar arritmias cardiacas.
Verifique el punto de referencia del ECG en busca de anomalías de conducción cardiaca. Se ha identificado intervalos terapéuticos de concentración en el plasma para todos los fármacos, pero la dosis debe basarse en la respuesta clínica del paciente y no exclusivamente en las concentraciones plasmáticas.a
En los pacientes que responden, reducir la dosis diaria a la cantidad eficaz mínima necesaria para sostener una respuesta.b Los ATC pueden producir disfunción sexual.
El tratamiento puede estar relacionado con el aumento de peso.c
Amitriptilina (Elavil) Sedante fuerte; mareos; dolor de cabeza; aumento de peso; efectos anticolinérgicos;d cambios ortostáticos de presión arterial (PA)(hipotensión postural); puede producir disfunción sexual. Concentración terapéutica plasmática (fármaco madre + metabolito activo) = 110–250 ng/ml.
Inicial: 10–25 mg como dosis única diaria, preferiblemente al acostarse
Mantenimiento: 150–300 mg/día
Clomipramina (Anafranil) Efectos anticolinérgicos; mareos; somnolencia; dolor de cabeza; aumento de peso; hipotensión ortostática.
Inicial: 25 mg/día y gradualmente incrementar a 100 mg/día las primeras dos semanas; puede administrarse a la hora de acostarse
Mantenimiento: 100–250 mg/día máximo
Desipramina (Norpramin) Sedante ligero; aumento de apetito; náusea; efectos anticolinérgicos mínimos;d cambios ortostáticos de presión arterial. Concentración terapéutica plasmática = 125–300 ng/ml.
Inicial: 25–50 mg/día como dosis única diaria, preferiblemente al acostarse
Mantenimiento: 100–300 mg/día como dosis única diaria. En pacientes ancianos, no se recomienda dosis diarias >150 mg
Doxepina (Sinequan) Efecto sedante de moderado a fuerte; mareos; dolor de cabeza; aumento de peso; efectos anticolinérgicos moderados;d hipotensión postural. Efecto antidepresivo óptimo retrasado característicamente 2–3 semanas; pero efecto antiansiolítico inicial relativamente rápido. Concentración terapéutica plasmática (fármaco madre + metabolito activo) = 100–200 ng/ml.
Inicial: 10–25 mg/día como dosis única diaria, preferiblemente al acostarse
Mantenimiento: 75–300 mg/día como dosis única diaria, preferiblemente al acostarse
Imipramina (Tofranil) Efecto sedante de moderado a fuerte; mareos; dolor de cabeza; aumento de peso; efectos anticolinérgicos moderados;d cambios anticolinérgicos ortostáticos de presión arterial moderados-fuertes; puede producir disfunción sexual en ambos sexos. Concentración terapéutica plasmática (fármaco madre + metabolito activo) = 200-350 ng/ml.
Inicial: 25–50 mg/día como dosis única diaria, preferiblemente al acostarse
Mantenimiento: 75–200 mg/d como dosis única diaria, preferiblemente al acostarse
Nortriptilina (Pamelor, Aventil) Efecto sedante ligero-moderado; estreñimiento; náusea; aumento de apetito; efectos anticolinérgicos ligeros-fuertes; el ATC menos susceptible de producir hipotensión postural. Concentración terapéutica plasmática = 50–150 ng/ml.
Inicial: 10–25 mg, 3–4 veces al día
Mantenimiento: 30–50 mg, 3 veces al día. No se recomienda dosis diarias >150 mg
INHIBIDORES DE LA recaptación SELECTIVA DE SEROTONINA (IRSS) Los inhibidores de recaptación selectiva de serotonina tienen pocos efectos anticolinérgicos o cardiovasculares adversos. Ha habido reacciones mortales y que han puesto en peligro la vida en pacientes que han recibido un IRSS dentro de 2 semanas después de haber usado antidepresivos inhibidores de la monoaminooxidasa. Se ha informado de la presencia de trastornos sexuales durante el uso de los IRSS. No se ha acumulado mucha experiencia en relación con su uso a largo plazo.
Citalopram (Celexa) Trastornos de la eyaculación; otras disfunciones sexuales; insomnio; resequedad bucal; náusea; somnolencia. Estudios in vitro indican que CYP3A4 y CYP2c19 son las enzimas primarias involucradas en el metabolismo de citalopram. El citalopram es un inhibidor relativamente débil del CYP2D6.
Inicial: 10 mg/día
Mantenimiento: 10–40 mg/día
Fluoxetina (Prozac) Ansiedad, nerviosismo, insomnio, anorexia, bradicardia leve, lentitud del nudo sinoatrial, pérdida de peso, fotosensibilidad solar, hiponatremia; disfunción sexual; puede alterar el control del azúcar en la sangre de los pacientes diabéticos. La fluoxetina inhibe substancialmente la CYP2D6 y puede inhibir la eliminación de otras drogas metabolizadas por las isoenzimas CYP2D6 del citocromo P-450.[16] Probablemente inhibe la CYP2C9/10, inhibe moderadamente la CYP2C19 y ligeramente la CYP3A3/4;[16] los pacientes ancianos no metabolizan bien la fluoxetina.
Inicial: 10–20 mg/día
Mantenimiento: 20–80 mg/día
Escitalopram (Lexapro) Náusea, vómito, diarrea, estreñimiento, malestar estomacal, pérdida de apetito, mareos, letargo, dificultad para dormir, dolor de espalda o resequedad bucal.
Inicial: 10 mg/día
Mantenimiento: 10–20 mg/día
Fluvoxamina (Luvox) Náusea; disfunción sexual; dolor de cabeza; nerviosismo; insomnio; letargo.
Inicial: 50 mg al acostarse, ajustar mediante incrementos de 50 mg en intervalos de 4 a 7 días
Mantenimiento: 100–300 mg/día
Paroxetina (Paxil) Ansiedad; nerviosismo; insomnio; pérdida ligera de peso; dolor de cabeza; fotosensibilidad solar; hiponatremia; disfunción sexual. La paroxetina inhibe substancialmente y puede interactuar con otras drogas metabolizadas por las isoenzimas CYP2D6 del citocromo P450.[16] Los pacientes ancianos no metabolizan bien la paroxetina.
Inicial: 10–20 mg/día
Mantenimiento: 20–50 mg/día
Sertralina (Zoloft) Ansiedad; nerviosismo; insomnio; pérdida ligera de peso; dolor de cabeza; fotosensibilidad solar; hiponatremia; disfunción sexual. Produce una ligera inhibición de las drogas metabolizadas por las isoenzimas CYP2D6 del citocromo P450 y puede obrar recíprocamente en ellas, teniendo poco efecto o ninguno, sobre las CYP1A2, CYP2C9/10, CYP2C19 y CYP3A3/4.[16]
Inicial: 25–50 mg/día
Mantenimiento: 50–200 mg/día
INHIBIDORES DE LA MONOAMINOOXIDASA (MAOI)
Tranilcipromina (Parnate) Hipotensión ortostática; letargo; hiperexcitabilidad; dolor de cabeza. Se requiere de dieta baja en tiramina.
Inicial: 10 mg dos veces al día, incrementar en 10 mg incrementos a intervalos de 1 a 3 semanas.
Mantenimiento: 10–40 mg/día
Fenelzina (Nardil) Hipotensión ortostática; letargo; hiperexcitabilidad; dolor de cabeza. Se requiere de dieta baja en tiramina.
inicial: 15 mg 3 veces al día
mantenimiento: 15–90 mg/día
Selegilina (EMSAM) Reacción en el sitio de aplicación; hipotensión ortostática; diarrea; dolor de cabeza; insomnio; resequedad bucal. Cualquier dosis mayor de 6 mg/24 h requiere una dieta baja en tiramina.
Inicial: parche de 6–mg/24 h (parche tópico de 20–mg cada 24 h)
Mantenimiento: parche de 6–mg/24 h (parche tópico de 20–mg cada 24 h). Puede aumentarse con incrementos de 3 mg/24 h con intervalos de 2 semanas hasta alcanzar 12 mg/24 h.
ANTIDEPRESIVOS ATÍPICOS En general, no hay una correlación entre la concentración sérica de los fármacos y la respuesta antidepresiva.
Bupropión (Wellbutrin, también aprobado en el tratamiento para dejar de fumar como Ziban) Inicialmente, las administraciones que activan la posibilidad de inducir convulsiones relacionadas con la dosis; está contraindicado en pacientes con compromiso del SNC que han tenido convulsiones y en aquellos con trastornos concomitantes con predisposición a sufrir convulsiones, y en pacientes que están tomando otros fármacos para reducir el umbral de convulsión. Efecto sedante ligero-moderado; efectos anticolinérgicos ligeros-moderados;d cambios ortostáticos ligeros de la presión arterial; agitación; insomnio; dolor de cabeza; confusión; mareos; convulsiones pérdida de peso.
Inicial: 75 mg/día
Mantenimiento: 200–450 mg/día sin exceder 150 mg/dosis
Trazodona (Desyrel) Efecto sedante ligero-moderado; efectos anticolinérgicos insignificante; cambios ortostáticos de la presión arterial ligeros-moderados, especialmente en pacientes ancianos; mareos; dolor de cabeza; confusión; temblores musculares; puede producir priapismo; el trastorno gastrointestinal puede reducirse tomando la trazodona con alimentos. Concentración terapéutica plasmática = 800–1600 ng/ml.
Inicial: 50 mg/día
Mantenimiento: 150–600 mg/día
Nefazodona (Serzone) Hipotensión postural (aunque <ATC); menos disfunción sexual que la observada con los IRSS. Dolor de cabeza; letargo; insomnio; agitación; confusión; náusea; tremor. Potencial de obrar recíprocamente en las drogas metabolizadas por las isoenzimas CYP2D6 y CYP3A4 del citocromo P–450. La prueba de la función hepática se debe revisar al comienzo como punto de referencia y periódicamente durante la terapia. Puede causar hepatotoxicidad mortal.
Inicial: 100 mg 2 veces/día
Mantenimiento: 300–600 mg/día
Mirtazapina (Remeron) Antidepresivo tetracíclico. Eliminación de la mirtazapina se reduce en las personas ancianas. Somnolencia, mareos, aumento del apetito y del peso; estreñimiento; hipertensión; edema; confusión; aumento de los triglicéridos y el colesterol sin ayunar, ALT hepático significativamente más elevado; hipotensión ortostática. Cuando se usa concomitantemente con fármacos reductores del umbral convulsivo (por ejemplo, fenotiacinas), la mirtazapina puede aumentar el riesgo de convulsión.
Inicial: 7,5–15 mg/día
Mantenimiento: 15–45 mg/día
Venlafaxina (Effexor) Hipertensión sostenida relacionada con la dosis. Dolor de cabeza; mareos; insomnio; náusea; estreñimiento; eyaculación anormal. Se ha observado reacciones de gravedad, así como mortales en pacientes que recibieron venlafaxina a menos de dos semanas de usar un antidepresivo tipo monoaminooxidasa.
Inicial: 75 mg/día
Mantenimiento: 150–375 mg/día
Duloxetina (Cymbalta) Nausea, resequedad bucal, estreñimiento, disminución del apetito, fatiga, sueño, aumento en la sudación; disminución de la capacidad o deseo sexual; dificultad para orinar.
Inicial: 30 mg/día
Mantenimiento: 30–60 mg/día
Psicoestimulantes Los psicoestimulantes pueden causar desasosiego, agitación, insomnio, pesadillas, psicosis y anorexia; y puede exacerbar cualquier enfermedad cardiaca preexistente. Los psicoestimulantes deben administrarse temprano en las horas en que el paciente está despierto a diario. Los psicoestimulantes se utilizan a veces como adyuvantes para contrarrestar los efectos sedantes de los analgésicos opioides.
Dextroanfetamina (Dexedrina) Riesgo de adquirir tolerancia al fármaco, de abusar y depender de él. Arritmia; nerviosismo; desasosiego; insomnio. Contraindicada en pacientes con arteriosclerosis avanzada, enfermedad cardiovascular sintomática, hipertensión moderada-severa y glaucoma.
Inicial: 2,5–5 mg/día
Mantenimiento: 10–30 mg/día
Metilfenidato (Ritalin, Metilín) Riesgo de adquirir tolerancia al fármaco, de abusar y depender de él. Hipertensión; puede reducir el umbral convulsivo en pacientes cuyos antecedentes clínicos incluyen trastornos convulsivos. Taquicardia; nerviosismo; insomnio; anorexia; letargo; mareos.
Inicial: 2,5–10 mg/día
Mantenimiento: 20–60 mg/día
Dexmetilfenidato (Focalin) Resequedad bucal, temblores o espasmos musculares, nerviosismo, dificultad para dormir, dolor de cabeza, letargo, náusea, insomnio, aumento en la sudación, mareos, sensación de cabeza vana, cambios en la función sexual.
Inicial: 10 mg/día
Mantenimiento: 10–20 mg/día

* Consultar la información sobre posología para ver la forma apropiada de administración.
Notas:
aLos ATC prolongan la conducción cardiaca a través del sistema His-Purkinje de manera semejante a los fármacos antiarrítmicos Tipo IA (por ejemplo, quinidina). Están específicamente contraindicados en los pacientes con enfermedad de Rama del fascículo de His y bloqueo cardíaco de segundo o tercer grado. Sus efectos en la conducción tienen correlación con la dosis y la concentración sérica y, para los fármacos con propiedades cronotrópicas y estimulantes adrenérgicas positivas, los ATC pueden causar arritmias de reingreso. Las personas que corren el mayor riesgo son aquellas que tienen defectos de conducción cardiaca preexistentes y las que han tomado una dosis excesiva.
bLa concentración plasmática es muy útil para guiar el tratamiento en pacientes ancianos que (1) tienen señas y síntomas de toxicidad, (2) no responden al tratamiento, (3) se sospecha que no están obedeciendo el programa de tratamiento o (4) reciben otros medicamentos que pueden obrar recíprocamente en la farmacocinética de los antidepresivos o alterarlos de alguna otra manera.
cLos ATC y otros antidepresivos pueden producir disfunción sexual caracterizada por reducción de la libido, disfunción eréctil del pene y sensación disminuida durante el orgasmo y la eyaculación. El manejo consiste en esperar la resolución espontánea con terapia continua, disminuir la dosis del antidepresivo, seleccionar otro antidepresivo o en el tratamiento concomitante con medicamentos que tratan la disfunción (por ejemplo, betanecol para los antidepresivos con efectos anticolinérgicos importantes).
dLos efectos antimuscarínicos o anticolinérgicos más comunes incluyen boca seca, visión nublada, estreñimiento y retención urinaria. Aunque los pacientes pueden llegar a desarrollar tolerancia a estos efectos con el uso repetido del medicamento, los síntomas pueden no resolverse completamente hasta que se interrumpa la droga.

Al escoger entre los fármacos antidepresivos, vale la pena tener en cuenta los efectos secundarios que puedan proporcionar una ventaja clínica. Por ejemplo, algunos ATC como amitriptilina y los antidepresivos atípicos como la mirtazapina y la trazodona, pueden resultar útiles en los pacientes agitados o que tienen dificultad para dormir, ya que tienen efectos sedantes. Por consiguiente, suele iniciarse el tratamiento en la forma de una sola dosis diaria administrada al retirarse. Aunque la mayoría de los pacientes desarrollan tolerancia a los efectos sedantes de los antidepresivos con el tratamiento continuo, la necesidad de utilizar fármacos soporíficos puede disminuir al mejorar los síntomas depresivos.

Cuando se selecciona un antidepresivo, ya sea solo o en combinación, hay que tomar en cuenta lo siguiente:

  • Enfocarlos hacia síntomas perturbadores específicos.


  • Evaluar otros problemas médicos coexistentes que puedan recrudecerse con el uso de ciertos antidepresivos.


  • Reducir al mínimo los efectos secundarios y evitar que empeore el estado actual de salud.


  • Determinar la capacidad del paciente de ingerir dosis sólidas; el o ella puede ingerir antidepresivos en forma líquida (como la amitriptilina, nortriptilina, doxepina, fluoxetina). Como alternativa, algunos antidepresivos están disponibles en dosis parenterales (como la amitriptilina y la inyección de imipramina).


  • Revisar la lista de medicamentos del paciente en busca de fármacos que pudieran reaccionar con los antidepresivos.


Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina

El mecanismo de acción postulado de los ISRS incluye el bloqueo de la recaptación neuronal de serotoninas, que conduce a la desensibilización de los receptores de retroalimentación serotonérgica. Todos los ISRS actualmente disponibles son igualmente eficaces; difieren principalmente en su seguridad, tolerabilidad, semivida e interacciones entre medicamentos. Si bien algunos efectos secundarios de algunos ISRS son más comunes que con otros, los efectos secundarios y la tolerancia puede diferir significativamente en pacientes individuales. Los ISRS se han convertido en el tratamiento de primera línea para los trastornos depresivos, debido a su mejor perfil de tolerancia del efecto secundario, especialmente en comparación con los ATC. Como se mencionó más arriba, los estudios de antidepresivos realizados con pacientes de cáncer se realizan principalmente con ISRS o ATC. Ninguno de los ensayos clínicos incluyó a niños o adolescentes tratados por cáncer o se enfocó en ellos.[17-20] En términos generales, los datos probatorios sobre la eficacia de los ISRS para tratar la depresión relacionada con el cáncer siguen siendo limitados; se necesitan más estudios para abordar la eficacia, seguridad, tolerabilidad y la interacción entre medicamentos en el contexto del cáncer y los tratamientos del cáncer. El British Committee on Safety of Medicines (Comité Británico sobre Inocuidad de los Medicamentos) consideró que solo uno de los IRSS (fluoxetina) tiene un balance favorable de riesgo frente al beneficio, pero que solo resulta beneficioso en uno de cada diez pacientes.[21] De modo compatible con este hallazgo, los análisis de estudios de niños y adolescentes estratificados por edad encontraron que, para niños menores de 12 años con depresión grave, solo la fluoxetina mostró beneficio en comparación con un placebo.[22] Como se hizo notar, ninguno de los niños o adolescentes participantes en estos estudios tenía cáncer, de forma que no hay informes disponibles que indiquen si hay un aumento adicional en el riesgo de efectos secundarios relacionados con el uso de IRSS después de haber sido expuestos a diferentes fármacos quimioterapéuticos o a radiación dirigida al sistema nervioso central (SNC). En los niños y adolescentes depresivos bajo tratamiento de cáncer, se debe utilizar un tratamiento de primera línea, alternativo, eficaz, conductual y farmacológico. Sin embargo, si los riesgos de depresión son significativos y se considerara el uso de un IRSS, es esencial consultar con un especialista en psiquiatría o neurología infantil y es crucial que se lleve a cabo una vigilancia estrecha en busca de efectos adversos potenciales. No se ha emitido advertencia alguna en cuanto al uso de IRSS en adultos.

Interrupción de los antidepresivos

Se desconoce cual debe ser la duración óptima de una terapia antidepresiva en pacientes a quienes se les trata los síntomas depresivos (y que no presentan un trastorno depresivo). Pacientes con trastorno depresivo y en general, aquellos que logran una respuesta beneficiosa a la farmacoterapia antidepresiva deben continuar el tratamiento durante un mínimo de 4 a 6 meses después que se resuelva la depresión. Cuando los pacientes dejan de tomar los medicamentos antidepresivos, las dosis de los ATC deben disminuirse aproximadamente 25% por semana para evitar un rebote colinérgico (por ejemplo, hipersalivación, diarrea). Sin embargo, en los pacientes que experimentan efectos adversos intolerables las dosis pueden reducirse rápidamente. Con la excepción de la fluoxetina, la reducción paulatina se recomienda cuando se disminuyen las dosis o se interrumpe el tratamiento de cualquier IRSS. Otros antidepresivos con una vida media corta, como la venlafaxina, también deben reducirse paulatinamente. Los síntomas causados por la suspensión del fármaco, tanto somáticos como psicológicos, suelen aparecer después de una interrupción abrupta, durante una interrupción intermitente cuando el paciente no se apega a las indicaciones de la receta y, a veces, durante la reducción de la dosis; aunque por lo general estos síntomas son benignos, breves y autolimitantes, pueden ser angustiosos y hacer que el paciente tenga que ausentarse de su trabajo o reduzca su productividad. Los síntomas leves pueden tratarse frecuentemente asegurándole al paciente que son temporales. Para los síntomas más graves, es necesario reinstituir la dosis original del antidepresivo y reducirla después más lentamente. Los síntomas de la interrupción pueden confundirse con una enfermedad física o recaída de la depresión y un diagnóstico errado puede dar como resultado pruebas y tratamiento costosos e innecesarios. Por lo tanto, los profesionales de la salud necesitan estar bien educados sobre los posibles efectos adversos de la interrupción de los IRSS.[23]

Efectos secundarios

Los ATC pueden producir anomalías en la conducción miocárdica, por lo que se debe obtener los antecedentes cardiacos y un ECG reciente de los pacientes que antecedentes de problemas cardíacos. Muchos antidepresivos tricíclicos tienen un efecto sedante y, por lo tanto, el tratamiento comienza con dosis bajas al acostarse. La excepción principal es la desipramina, que algunos pacientes encuentran ligeramente estimulante y se puede administrar en la mañana para reducir el insomnio si este se presenta. Las dosis diarias se aumentan lentamente cada varios días o a intervalos semanales hasta que mejoren los síntomas. Muchos pacientes adquieren tolerancia a los efectos sedantes de los fármacos y las dosis totales pueden dividirse y administrarse durante las horas en que los pacientes están despiertos.

Aunque a los ATC todavía se les considera como los fármacos de primera línea para el tratamiento de la depresión mayor y severa, los IRSS cada vez se indican más, debido a la eficacia de los IRSS y al bajo riesgo de efectos secundarios de significación clínica relacionados con los ATC, tales como arritmia cardiaca, hipotensión y efectos anticolinérgicos. Además, los ATC son extremadamente tóxicos en dosis excesivas. Entre los efectos secundarios más comunes relacionados con los IRSS se encuentra la náusea, vómitos, diarrea, somnolencia, insomnio, dolor de cabeza, confusión, mareos, astenia y disfunción sexual. Los efectos secundarios primarios de los IRSS son los trastornos gástricos, períodos breves de ansiedad o agitación y anorgasmia en la mujer. El tratamiento con la sertralina se complica a veces con dispepsia, temblores y eyaculación retardada en los hombres.

El perfil farmacocinético de los IRSS hace posible administrarlos una sola vez al día, lo que mejora el apego del paciente a las indicaciones.[24] La sertralina y la paroxetina tienen una vida media de aproximadamente 20 horas, haciendo posible lograr concentraciones sistémicas estables dentro 1 semana después de comenzar el tratamiento o de alterar la dosis o el programa de administración. En contraste, las dosis repetidas parecen inhibir el metabolismo de la fluoxetina y en consecuencia tanto la fluoxetina como su metabolito activo, la norfluoxetina, pueden estar presentes en el cuerpo durante semanas después de haberse interrumpido el tratamiento.

Interacción entre fármacos

Los médicos que recetan antidepresivos y observan a los pacientes deben también familiarizarse con el peligro potencial de que estos interactúen con otros medicamentos.[25] Los IRSS, la venlafaxina, nefazodona y mirtazapina son metabolizados por enzimas de citocromo P450; su farmacocinética puede alterarse o pueden afectar la eliminación de los fármacos metabolizados por las mismas enzimas. Sin embargo, hay grandes diferencias entre los IRSS y los metabolitos de los IRSS en cuanto a sus efectos sobre enzimas específicas de citocromo P450.[16] Por ejemplo, la fluoxetina y la norfluoxetina inhiben las isoenzimas CYP3A4, pero el metabolito es más potente que la fluoxetina y en vista de que su vida media es más larga, el potencial de obrar recíprocamente en otros fármacos puede persistir durante semanas después de haber interrumpido el tratamiento con fluoxetina.[26] Entender las similitudes y diferencias en su farmacología puede ayudar a los médicos a usar estos fármacos de manera óptima y a evitar actividad farmacocinética recíproca de droga a droga de importancia clínica. Además, como todos los IRSS están muy ligados a la proteína de la albúmina (± glicoproteína del ácido alfa-1), los médicos deben tener en cuenta la actividad recíproca potencial en otros medicamentos muy ligados a la proteína. Se prefiere la sertralina y la paroxetina en los pacientes con disfunción renal o hepática ya que se metabolizan y se excretan en forma de compuestos inactivos.[27]

Antidepresivos atípicos
  • Bupropión

    Una alternativa singular a los tricíclicos y a los IRSS es el bupropión, antidepresivo sin igual en el tratamiento de personas con cáncer y depresión, especialmente cuando la depresión viene acompañada de fatiga. Desde el punto de vista farmacéutico, el bupropión es un ligero inhibidor de la recaptación de monoaminas y muestra una leve preferencia por la inhibición del transporte de dopamina; sin embargo, puede metabolizarse en sustancias activas, de actividad semejante a la anfetamina, que afectan la recaptación tanto de la dopamina como de la norepinefrina. El bupropión, por lo general, no ocasiona disfunción sexual; por lo tanto, puede ser útil en el tratamiento de pacientes que desean mantenerse activos sexualmente y de aquellos que han padecido de disfunción sexual con el uso de otros antidepresivos. El tratamiento con bupropión comienza con 75 mg una vez al día, preferiblemente en las primeras horas de la mañana. Al principio, debido al insomnio, la agitación y la intranquilidad motora que se relacionan a veces con el bupropión, es posible que el paciente necesite al acostarse un fármaco hipnótico o sedante de acción moderada o prolongada. El riesgo de convulsiones con el bupropión puede ser hasta cuatro veces mayor que el relacionado con otros antidepresivos. Cada dosis no debe exceder los 150 mg, cada incremento no debe ser mayor de 100 mg de bupropión diarios y se debe aumentar la dosis paulatinamente: por lo menos tres días después del incremento anterior. Como el riesgo de convulsiones aumenta notablemente en los pacientes que reciben bupropión en dosis de entre 450 mg y 650 mg, la dosis total diaria no debe exceder de 450 mg. El uso de bupropión está contraindicado en aquellos pacientes que tienen enfermedad maligna que afecta el cerebro y antecedente de trauma craneal o trastornos convulsivos [28] y en personas con antecedentes médicos de bulimia.[29]



  • Venlafaxina

    La venlafaxina afecta la recaptación de norepinefrina y serotonina e intensifica la neurotransmisión de serotonina.[30] La venlafaxina no produce los mismos efectos secundarios molestos antimuscarínicos y antiadrenérgicos que los ATC; pero sí tiene efectos secundarios similares a los IRSS, especialmente náusea, dolores de cabeza, somnolencia y resequedad en la boca. En algunos pacientes, la venlafaxina puede ocasionar aumento sostenido de la presión arterial, ésta debe evaluarse antes de comenzar el tratamiento y observarse después de su inicio y cada vez que se aumente la dosis. La venlafaxina se administra dos veces al día, con alimentos.



  • Trazodona y nefazodona

    Las principales acciones de los antidepresivos atípicos trazodona y nefazodona no se han establecido bien. Aunque ambos son antagónicos a la recaptación de serotonina, son mucho menos fuertes en este respecto que los IRSS. La trazodona es activa y ambos fármacos se metabolizan en compuestos que tienen actividad agonística en algunos receptores de serotonina (5–HT1). Los dos fármacos pueden tener otros metabolitos activos que contribuyen a su actividad clínica.[30] Se ha observado que la nefazodona es útil en los pacientes de depresión agitada y quizás se tolere mejor que los IRSS. La nefazodona puede complicar el manejo de algunos pacientes ya que es un potente inhibidor de las isoenzimas hepáticas 3A4 del citocromo P450. Por lo tanto, su uso está relativamente contraindicado en pacientes que están recibiendo metadona y absolutamente contraindicado en aquellos pacientes que reciben terfenadina o astemizola.



  • Mirtazapina

    Cada vez hay más experiencia clínica en el tratamiento del cáncer con la mirtazapina. Desde el punto de vista farmacológico, la mirtazapina es un antidepresivo noradrenérgico y serotonérgico específico. Antagoniza competitivamente los receptores adrenérgicos alfa (alfa2) y los receptores de serotonina (5–HT2 y 5–HT3), que da como resultado la intensificación de la liberación de norepinefrina y la neurotransmisión noradrenérgica.[30,31] La sedación es el efecto secundario predominante de dosis bajas subterapéuticas (<15 mg/día) y algunos hechos anecdóticos indican que la sedación disminuye en dosis más elevadas. Otros efectos secundarios incluyen aumento de apetito, que puede dar como resultado aumento de peso, mareos, resequedad en la boca y estreñimiento.[32] Aunque tiene una estructura análoga a la mianserina (un antidepresivo que se vende en Europa), la mirtazapina raras veces ha sido implicada en la producción de discrasias sanguíneas severas, incluso a granulocitosis, como lo ha sido la mianserina.[33] Se sabe muy poco sobre la actividad recíproca de la mirtazapina con otros fármacos, pero se cree que tiene menos riesgo que los IRSS de obrar recíprocamente con otras drogas de manera clínica significativa.[34] La dosis inicial de mirtazapina es 15 mg por día al acostarse. La dosis se puede aumentar a intervalos de no menos de una a dos semanas hasta una dosis diaria máxima de 45 mg.



Benzodiacepinas

Las benzodiacepinas se pueden emplear para el tratamiento eficaz de la ansiedad que pudiera estar vinculada a la depresión. En los pacientes que reciben medicamentos antidepresivos y benzodiacepinas concomitantemente, éstas últimas pueden interrumpirse después de que los síntomas depresivos comiencen a disminuir, pero ambos fármacos se pueden continuar sin peligro, de ser necesario. Sin embargo, nunca debe interrumpirse abruptamente las benzodiacepinas, porque pueden presentarse síntomas de abstinencia con posibles convulsiones. Las dosis de las benzodiacepinas deben de disminuirse lentamente a razón de 25% aproximadamente cada 3 o 4 días.

Psicoestimulantes

La experiencia clínica nos indica que los fármacos analépticos (por ejemplo, metilfenidato y dextroanfetamina) son útiles administrados en dosis bajas en los pacientes que sufren de depresión, apatía, disminución de energía, mala concentración y debilidad.[35] Estos son particularmente útiles en aquellos pacientes con cáncer avanzado con una esperanza de vida limitada (pocas semanas o meses). Cuando se comparan con antidepresivos tradicionales como los ATC y los IRSS que toman entre 3 y 4 semanas en surtir efecto, los psicoestimulantes frecuentemente muestran sus propiedades antidepresivas a los pocos días de comenzar el tratamiento. Estos fármacos fomentan una sensación de bienestar, menos cansancio y mejor apetito. Los fármacos analépticos pueden ser útiles para contrarrestar los efectos sedantes de los opioides y, comparados con otros antidepresivos, resultan eficaces rápidamente. Los efectos adversos relacionados con los fármacos analépticos son el insomnio, la euforia y la inestabilidad del humor. Las dosis elevadas y el uso prolongado pueden producir anorexia, pesadillas, insomnio, euforia o paranoia.

El metilfenidato y la dextroanfetamina se administran en dosis divididas durante los ciclos en que el paciente permanece normalmente activo para evitar trastornos del sueño, o sea, insomnio y excitación nocturna. Al igual que las benzodiacepinas, estas medicaciones se administran conjuntamente con los antidepresivos; se pueden empezar a administrar junto con un antidepresivo e interrumpirse cuando disminuyen los síntomas de la depresión.[36,37]

Ensayos clínicos sobre psicoestimulantes en los pacientes de cáncer
Estudio  Comentarios  Fármaco(s)  Resultado 
Meyers et al. 1998[38] Tumor cerebral; N = 30 metilfenidato (Ritalin) ↑ humor, ↑ cognición, ↑ función
Olin and Masand 1996[39] Cáncer mixto; N = 59; revisión de la gráfica dextroanfetamina (Dexedrina); metilfenidato (Ritalin) ↓ depresión, ↑ apetito
Bruera et al. 1992[40] Dolor del cáncer vs. infusión de opioide; N = 20 metilfenidato (Ritalin); placebo ↑ cognición, ↓ sedación
Fernandez et al. 1987 [37] Cáncer mixto; inicio rápido; N = 30 metilfenidato (Ritalin; hasta 80 mg) ↓ depresión
Bruera et al. 1986 [41] Dolor; estudio cruzado doble ciego; N = 24 mazindol (Mazanor) ↓ dolor, ↓ apetito, no efecto en el humor
Joshi et al. 1982 [42] Enfermo terminal anfetamina ↑ comodidad

Inhibidores de la monoaminooxidasa

Los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) han sido poco utilizados en la población con cáncer debido a que los requisitos alimenticios del régimen sin tiramina suelen ser más difíciles de lograr en los pacientes que reciben tratamientos antineoplásicos. Los IMAO están contraindicados en los pacientes que están recibiendo opioides, simpatomiméticos y procarbacina a causa de la posibilidad de producir una crisis de hipertensión.

Los IMAO pueden causar reacciones adversas cuando se combinan con ciertos medicamentos y alimentos. Los IMAO interfieren con el metabolismo de la morfina y otros opioides y barbitúricos y puede conducir a disminución exagerada de la ventilación. Meperidina HCl (Demerol), el cual es un opioide, cuando se le combina con los IMAO, se le relaciona a casos de hipertensión, hiperpirexia, rigidez musculoesquelética, ataques y coma.[43] Reacciones exageradas de las antihistaminas, anticolinérgicos y antidepresivos tricíclicos pueden ser resultados secundarios de los trastornos metabólicos causados por los IMAO. Además los efectos hipoglicémicos de la insulina y las sulfonilureas orales pueden ser aumentados por los IMAO.

Los IMAO pueden también interactuar con ciertos fármacos anestésicos que se usan en cirugía.[44] Los pacientes de cáncer, en particular, pueden someterse con frecuencia a intervenciones quirúrgicas y por tanto deberían alertar a su anestesiólogo sobre todas los medicamentos utilizados. Los dolores postoperatorios no deberían tratarse con meperidina HCl. Los IMAO no deberían tomarse con procarbazina, la cual es un fármaco quimioterapéutico que se usa en el tratamiento de linfomas y tumores cerebrales o con otros antidepresivos.

La FDA ha aprobado recientemente un antidepresivo transdérmico que puede poseer un valor específico en el tratamiento del paciente con cáncer y depresión que no puede tragar o tomar sus medicamentos de forma oral. El antidepresivo selegilina (el cual se vende bajo la marca de fábrica EMSAM) es un IMAO irreversible. Hasta la fecha, dicho medicamento no se ha evaluado en el tratamiento de la depresión en pacientes con cáncer.

Muchas de las restricciones alimentarias comunes (dieta baja en tiramina) y las interacciones entre fármacos (no se debe usar el producto junto con meperidina, proposifona o metadona) son afines a la selegilina (ver el cuadro a continuación). Sin embargo, según el prospecto del envase del medicamento, el parche cutáneo de 20 mg (el cual administra 6 mg de selegilina en un periodo de 24 h) se puede utilizar sin las restricciones alimentarias que se encuentran en todos los IMAO que se comercializan hasta la fecha. Esta recomendación está sustentada por los estudios clínicos y otras pruebas presentadas por la FDA. Las dos dosis mayores, (el parche de 30 mg que administra 9 mg en 24 horas y el parche de 40 mg que administra 12 mg en 24 horas) conllevan las advertencias dietéticas usuales. La inocuidad y eficacia de este medicamento no ha sido evaluada en los pacientes de cáncer.

Alimentos que contienen tiramina*
Clases de alimento y bebida  Alimentos ricos en tiramina y bebidas que se deben evitar   Alimentos aceptables que contienen muy poca o ninguna de tiramina 
Carnes en general incluso de aves y de pescado Carnes, salchichas y salchichones (como el cacciatori, salami duro y mortadela) secadas al aire, añejadas y fermentadas; arenque encurtido; y cualquier carne incluso de aves o pescado dañada o mal almacenada (por ejemplo, alimentos que han pasado por cambios en el color u olor o que se han tornado mohosos); hígados de animales que se han dañado o que se han almacenado inadecuadamente Carnes en general, carne de aves y pescado fresco, incluso las carnes frescas procesadas (por ejemplo, carnes para el almuerzo, perros calientes, salchichas para el desayuno y jamón en rebanadas cocinado)
Vegetales Vainas anchas de granja (vainas de habas) Y demás vegetales
Productos lácteos Quesos añejos Quesos procesados, mozarela, queso ricota, requesón y yogur
Bebidas Toda tipo de cervezas de espita y cervezas que no se han pasteurizado para permitir la fermentación continua Al igual que con otros antidepresivos, el uso concomitante de alcohol con selegilina no es recomendado. (Las cervezas embotelladas o enlatadas y los vinos, contienen muy poca o ninguna tiramina.)
Variado Extracto de levadura concentrada (por ejemplo, Marmite), chucrut, casi todos los productos de soja (como la salsa de soja y el tofu); suplementos de venta libre (OTC, por sus siglas en inglés) que contienen tiramina Levadura para procesar cerveza, levadura para hornear, leche de soja, pizzas comerciales de una cadena de restaurante preparadas con quesos bajos en tiramina

OTC = de venta libre.
*Adaptado de la Guía de medicamentos de EMSAM.[45] Se debe evitar los alimentos y bebidas mencionados anteriormente al empezar el primer día de tratamiento con 9 mg/24 de selegilina o de 12 mg/24 h y se deben seguir evitando durante 2 semanas después de reducir la dosis a 6 mg/24 h o después de interrumpirse el uso de selegilina de 9 mg/24 h o 12 mg/24 h.

La selegilina es un MAOI no selectivo que inhibe no solo la enzima MAO-B en el sistema nervioso central, sino que también la MAO-A en otras partes del cuerpo. En las vías digestivas, MAO-A por lo general metaboliza la tiramina, una amina dietética que se encuentra en concentraciones altas en alimentos como los quesos añejos y el vino tinto. La descomposición de la tiramina en los intestinos impide que cantidades importantes de esta se absorban y circulen por el organismo. La tiramina es un vasotensor o hipertensor potente que provoca la constricción de los vasos sanguíneos, lo cual resulta en un aumento de la tensión sanguínea. Cantidades grandes de tiramina pueden ocasionar crisis hipertensivas, que resultarían en derrames cerebrales, ataques cardíacos, e incluso la muerte. Debido a que este medicamento se absorbe a través de un parche cutáneo, obviando la pared intestinal, se piensa que la selegi