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Descripción
La fatiga es el efecto secundario más común del tratamiento contra el cáncer ya sea este con quimioterapia, radioterapia o con modificadores de ciertas respuestas biológicas. La fatiga relacionada con el tratamiento para el cáncer generalmente mejora después que el tratamiento ha terminado, pero hay un cierto grado de fatiga que puede continuar durante meses o años después de concluir el tratamiento. La fatiga también se observa como un síntoma que se presenta en cánceres que causan problemas como la anemia, los cambios endocrinos y la obstrucción respiratoria y es común en las personas con cáncer avanzado que no reciben tratamiento activo para el cáncer. La mayor parte de las investigaciones sobre la fatiga en las personas con cáncer se ha llevado a cabo en grupos de personas bajo tratamiento para el cáncer, y unos pocos estudios que se enfocan en las personas que reciben cuidados paliativos para el cáncer terminal y algunas investigaciones en grupos de personas que han terminado el tratamiento. Se ha informado que la fatiga relacionada con el tratamiento para el cáncer está presente en 14% a 96% de las personas que se encuentran bajo tratamiento de cáncer.[1-7]
La fatiga como el dolor es algo que se ve como un estado de autopercepción. Los pacientes pueden describir la fatiga como un sentirse cansado, débil, exhausto, perezoso, abatido, agotado, pesado, lento o esa sensación de falta de energía y de pararse y despegar. Los profesionales de la salud han incluido la fatiga dentro de conceptos como astenia, lasitud, malestar, postración, falta de tolerancia al ejercicio, falta de energía y debilidad. Las investigaciones sobre la fatiga en las personas con cáncer, se enfoca en la fatiga como un estado autopercibido; pruebas objetivas de variables tales como la debilidad muscular, desempeño en el ejercicio, prontitud en el desempeño de una tarea y la totalidad de movimientos diarios, no han sido examinadas con relación a la sensación de fatiga.
La fatiga experimentada como un efecto secundario del tratamiento para el cáncer, es diferente de la fatiga que siente una persona saludable en su vida diaria. La fatiga saludable se describe con frecuencia como una fatiga fuerte que eventualmente se alivia mediante el sueño y el descanso; la fatiga relacionada con el tratamiento del cáncer se caracteriza como fatiga crónica ya que está presente por largos períodos y no se alivia por completo mediante el sueño y el descanso. Aunque el término fatiga crónica es correcto, el usar este término no significa que las personas con cáncer que sienten fatiga presenten un síndrome de fatiga crónica. El usar la frase fatiga crónica puede resultar confuso tanto para el paciente como para el profesional de la salud. Términos tales como fatiga del cáncer, fatiga relacionada con el cáncer, fatiga relacionada con el tratamiento del cáncer han sido todos usados en la literatura médica, la literatura de investigación y los materiales educativos tanto para los pacientes como el público en general.
La fatiga incide de manera negativa en todos los aspectos del funcionamiento, como en el humor, funcionamiento físico, desempeño laboral, interacción social, cuidado familiar,[8] desempeño cognitivo, trabajo escolar, actividades comunitarias y el sentido del yo.[9-12] El patrón de la fatiga relacionada con el tratamiento del cáncer varía de acuerdo al tipo y frecuencia del tratamiento. Por ejemplo, las personas bajo un régimen quimioterapéutico cíclico, por lo general exhiben un aumento en la fatiga en los días posteriores al tratamiento, luego dan cuenta de una menor fatiga hasta que se suscita el próximo tratamiento, sin embargo, aquellos que reciben radioterapia de haz externo, experimentan una fatiga gradual que aumenta durante el curso de tratamiento sobre el campo de tratamiento mayor. Pocos estudios sobre las personas que reciben tratamiento para el cáncer han abordado el tópico de la fatiga como resultado de la aflicción emocional que resulta del someterse a una evaluación diagnóstica del cáncer y los efectos de los procedimientos médicos y quirúrgicos que se utilizan para esa evaluación y para el tratamiento inicial. Debido a que la mayoría de los adultos que entran al sistema de cuidados oncológicos luego de al menos un procedimiento quirúrgico y debido a que la cirugía y la aflicción emocional están ambas relacionadas con la fatiga, es probable que la mayoría de las personas que dan inicio a un tratamiento no quirúrgico experimenten fatiga al inicio del tratamiento.[13,14]
La evaluación de la fatiga en la práctica clínica toma muchas formas, la mayoría descansa en la evaluación de la intensidad de un solo punto similar al que se usa en la evaluación inicial del dolor. Un número de herramientas múltiples, originalmente diseñadas para la investigación de la fatiga, se han utilizado en la práctica clínica. La mayoría de estas herramientas incluyen dimensión de los síntomas, diferentes a la intensidad de la fatiga, tales como la incidencia o las consecuencias de la fatiga, el momento en que esta aparece, síntomas relacionados, y acciones de autoayuda.[15-21] Las recomendaciones básicas para la evaluación de la fatiga en la práctica clínica incluye lo siguiente:
- La evaluación debe incluir un autoinforme de la intensidad de la fatiga.
- El período de evaluación debe ser relevante al estado de tratamiento actual del paciente y a la probabilidad de que se presente fatiga en un momento dado si dicho paciente está recibiendo tratamiento.
- El mismo enfoque hacia el tratamiento debe ser utilizado en cada punto de la evaluación a fin de determinar cambios en la fatiga con el transcurso del tiempo.
Las recomendaciones para el manejo de la fatiga se enfocan en identificar factores que podrían estar contribuyendo con la fatiga. Debido a que el único mecanismo causal que ha sido demostrado mediante investigación es la anemia inducida por la quimioterapia, La mayoría de las recomendaciones para el tratamiento de la fatiga ocasionada por otros factores independientes de la anemia inducida por la quimioterapia, dependen de un desarrollo cuidadoso de una hipótesis clínica, tal y como está delineada en el National Comprehensive Cancer Network guidelines on fatigue.[22]
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