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Retinoblastoma: Tratamiento (PDQ®)
Versión PacienteVersión Profesional De SaludIn EnglishActualizado: 08/26/2009



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Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. Los consejos de redacción del PDQ usan un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Grados de comprobación científica.)

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee los sumarios de tratamiento del PDQ con información sobre el cáncer infantil como un servicio público para aumentar el grado de accesibilidad a la información con base científica de los profesionales de la salud, los pacientes y el público general.

El cáncer es poco frecuente en los niños y adolescentes. Los niños y adolescentes con cáncer se deben derivar a centros médicos que cuenten con un equipo médico multidisciplinario de especialistas en cáncer con experiencia en el tratamiento de los cánceres que se presentan durante la niñez y la adolescencia. Este enfoque de equipo multidisciplinario incorpora la pericia del médico de cabecera, los subespecialistas en cirugía pediátrica, radiooncólogos, oncólogos o hematólogos pediatras, especialistas en rehabilitación, especialistas en enfermería pediátrica, trabajadores sociales y otros, con el fin de asegurarse que los pacientes reciban los tratamientos y los cuidados médicos de apoyo terapéutico y rehabilitación que les permitan lograr una supervivencia y calidad de vida óptimas. (Para obtener información específica sobre los cuidados médicos de apoyo para niños y adolescentes con cáncer, consultar los sumarios sobre los cuidados médicos de apoyo del PDQ.)

La Academia Estadounidense de Pediatría formuló las pautas para los centros de cáncer infantil y su función en el tratamiento del paciente de cáncer infantil.[1] En estos centros oncológicos pediátricos, se llevan a cabo ensayos clínicos para la mayoría de los cánceres que se presentan en niños y adolescentes, y se ofrece a la mayoría de los pacientes o familiares la oportunidad de participar en estos ensayos. Generalmente, estos ensayos clínicos para niños y adolescentes se diseñan para comparar un tratamiento potencialmente mejor con el tratamiento que se considera estándar. La mayor parte del progreso alcanzado en la identificación de tratamientos curativos para los cánceres infantiles se logró mediante ensayos clínicos. Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.

En las últimas décadas se han logrado mejoras sorprendentes de la supervivencia de niños y adolescentes con cáncer. Los niños y adolescentes con cáncer que sobreviven necesitan un seguimiento minucioso porque los efectos secundarios del tratamiento del cáncer pueden persistir o presentarse meses o años después del mismo. (Para obtener mayor información sobre la incidencia, el tipo y la vigilancia de los efectos tardíos en niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez.)

El retinoblastoma es un tumor relativamente poco frecuente en la niñez; surge en la retina y representa alrededor de 3% de los cánceres que se presentan en los niños menores de 15 años. La incidencia anual del retinoblastoma en los Estados Unidos se calcula en alrededor de 10 a 14 por millón de niños entre los 0 y 4 años de edad. Aunque el retinoblastoma se puede presentar a cualquier edad, se presenta con mayor frecuencia en niños pequeños, habitualmente antes de los 2 años de edad. Noventa y cinco por ciento de los casos se diagnostican antes de los 5 años de edad. Los retinoblastomas que se diagnostican en pacientes de más de 5 años de edad tienen un pronóstico más precario. Probablemente, esto se deba a la baja incidencia de retinoblastoma en este grupo de edad, lo que da como resultado una demora en el diagnóstico.[2] El retinoblastoma es un tumor que se presenta en forma hereditaria (40%) y no hereditaria (60%). La enfermedad hereditaria incluye a aquellos pacientes con antecedentes familiares positivos (10%) y quienes son portadores de una nueva mutación de la línea germinal en el momento de la concepción (30%).

Habitualmente, el retinoblastoma está confinado en el ojo y, como resultado, más de 90% de los niños con retinoblastoma intraocular se curarán. El reto actual para quienes tratan el retinoblastoma es prevenir la pérdida del ojo, la ceguera o cualquier otro efecto del tratamiento que reduzca el término de vida del paciente o su calidad de vida.

El retinoblastoma hereditario se puede manifestar como enfermedad unilateral o bilateral. La mayoría de las enfermedades unilaterales no son hereditarias, mientras que se presume que todos los niños con enfermedades bilaterales padecen la forma hereditaria de la enfermedad. Los retinoblastomas hereditarios tienden a presentarse a una edad más temprana que la forma no hereditaria de la enfermedad. Es más probable que los tumores unilaterales en los lactantes pertenezcan a la forma hereditaria, mientras que es más probable que los niños mayores con tumores unilaterales padezcan la forma no hereditaria de la enfermedad.[3,4] Los tumores unilaterales de los niños más pequeños presentan menos anomalías genéticas que aquellos de los niños más grandes.[5] Los niños que padecen la forma hereditaria y tienen un examen normal en por lo menos uno de los ojos en el momento de la presentación inicial, necesitan ser revisados con frecuencia en busca de la aparición de nuevos tumores de retinoblastomas. Se recomienda que sean examinados cada 2 a 4 meses durante por lo menos 28 meses.[6] Después del tratamiento, los pacientes necesitan una vigilancia minuciosa hasta cumplir los 5 años.[7]

El retinoblastoma trilateral es un síndrome bien reconocido que consiste en retinoblastoma hereditario unilateral o bilateral relacionado con un tumor neuroblástico intracraneal. Se ha observado que entre 5 y 15% de los niños con retinoblastoma familiar, multifocal o bilateral pueden contraer también un tumor neuroblástico intracraneal.[8] Los niños con retinoblastoma hereditario corren mayor riesgo de retinoblastoma trilateral, que casi siempre se relaciona con un pronóstico precario;[9] no obstante, los tratamientos intensivos en etapa de formulación para el retinoblastoma extraocular pueden ser prometedores.[10] También se encontró que los pacientes asintomáticos en el momento del diagnóstico de un tumor intracraneal tienen una mejor supervivencia general que los pacientes sintomáticos.[8] Los exámenes de detección mediante neuroimaginología pueden mejorar la tasa de curación. Se ha recomendado que a los niños con retinoblastoma hereditario se sometan a tamizaje mediante neuroimágenes por resonancia magnética o exploración por tomografía computarizada (TC) cada seis meses después del diagnóstico hasta cumplir los 5 años de edad, porque estos tumores no se suelen presentar después de esta edad.[9] La costumbre actual de utilizar la quimioterapia para reducir la extensión del tumor intraocular en casos de enfermedad bilateral puede evitar la formación de tumores pineales.[11]

Los pacientes con la forma hereditaria de retinoblastoma tienen un marcado aumento de frecuencias de neoplasias malignas secundarias (NMS).[12] La incidencia acumulada después de 50 años de un diagnóstico de retinoblastoma es de alrededor de 26% (±10%) en los pacientes no irradiados y de 58% (±10%) en los pacientes irradiados hasta 50 años después del diagnóstico de retinoblastoma, con una tasa anual de alrededor de 1%.[13] La mayoría de las NMS son osteosarcomas, sarcomas de tejido blando o melanomas. También hay una mayor incidencia de leucemia mielógena aguda en los niños que reciben quimioterapia, lo que se puede relacionar con el uso de inhibidores de la topoisomerasa II.[14][Grado de comprobación: 3iiiA]

En un estudio de cohorte de 963 pacientes que sobrevivieron al retinoblastoma hereditario durante por lo menos un año, diagnosticados en dos instituciones de los Estados Unidos entre 1914 y 1984, se evaluó el riesgo de sarcoma de tejido blando en general y por subtipo histológico. Los riesgos resultaron elevados para el sarcoma de tejido blando en general y el leiomiosarcoma fue el subtipo más frecuente, con 78% de los leiomiosarcomas diagnosticados 30 años o más después de un diagnóstico de retinoblastoma. Los riesgos resultaron elevados en pacientes tratados con radioterapia o sin esta y, en aquellos tratados con radioterapia, se vieron sarcomas dentro y fuera del campo de radiación. Estos datos indican una predisposición genética para el sarcoma de tejido blando, similar a la observada para los osteosarcomas.[15]

Se presenta un marcado aumento de la mortalidad por cáncer de pulmón, vejiga y otros cánceres epiteliales en pacientes de retinoblastoma hereditario que no recibieron radioterapia. El tabaquismo se relacionó con estos tipos de cánceres en esta población especialmente susceptible.[16] El efecto carcinogénico de la radiación aumenta con la dosis, en particular para los sarcomas secundarios donde se evidencia un aumento gradual en todas las categorías de dosis.[13] En los pacientes irradiados, se presentan dos tercios de los segundos cánceres dentro del campo irradiado y un tercio fuera del campo de radiación.[13] El riesgo de NMS en el campo de radiación depende mucho de la edad del paciente en el momento de administrarse la radiación de haz externo; el tipo histopatológico de NMS puede estar influenciado por la edad alcanzada.[17] Este riesgo puede ser menor en pacientes mayores de 12 meses.[7,18]

En un estudio del Reino Unido que dio seguimiento a pacientes tratados con dosis altas de radioterapia entre 1873 y 1950, se encontró que entre los 144 sobrevivientes se presentaron 58 cánceres subsiguientes entre los 25 y los 84 años de edad, con una incidencia cumulativa de cáncer de 68,8%. Es de notar que solo ocho de dichos cánceres fueron de hueso o de tejido blando; los más comunes fueron los epiteliales con una supervivencia para los mismo bastante precaria.[16]

La supervivencia a partir de segundos cánceres es ciertamente subóptima y varía ampliamente entre los estudios.[16,19-21] Sin embargo, con los avances terapéuticos es esencial que todos los segundos cánceres se traten con intención curativa.[22] Quienes sobreviven a una NMS corren un riesgo más alto de contraer neoplasias malignas secundarias adicionales, a una tasa anual de alrededor de 2%.[23] No hay un aumento claro de neoplasias malignas secundarias en los pacientes de retinoblastoma esporádico más allá de las relacionadas con el tratamiento.[13,21]

Todos los hermanos de pacientes con retinoblastoma se deben someter a exámenes oftalmológicos con regularidad; algunos estudios indican que el análisis de polimorfismo del ADN puede ayudar a predecir quienes están en riesgo y se justifica su observación minuciosa. A veces se observan anomalías citogenéticas (por ejemplo, supresión en el brazo largo del cromosoma 13).[24]

El asesoramiento genético debe ser parte integral del tratamiento del paciente de retinoblastoma, ya sea unilateral o bilateral.[25] El asesoramiento genético no siempre es directo. Las familias con retinoblastoma pueden tener un fundador con mutagénesis embriónica que ocasiona mosaiquismo de los gametos.[26] Una proporción significativa (10 a 18%) de los niños con retinoblastomas, presentan mosaiquismo genético somático,[27,28] lo que hace más complejos los antecedentes genéticos y contribuye a dificultar el asesoramiento genético.[29]

En algunos centros ya se dispone de servicios de laboratorio clínico para realizar pruebas genéticas a los familiares de los pacientes de retinoblastomas a fin de determinar el riesgo de susceptibilidad hereditaria a la enfermedad. La secuenciación de uno de los exones del gen RB1 demuestra una mutación de la línea germinal en 90% de los pacientes de retinoblastoma hereditario.[30,31] Aunque un hallazgo positivo con la tecnología actual confirme la susceptibilidad, una prueba negativa no la descarta en forma absoluta.[29] El ensayo de pasos múltiples incluye la secuenciación del ADN para identificar las mutaciones dentro de los exones codificadores y los flancos inmediatos a las regiones intrónicas, la prueba del Southern para caracterizar los reordenamientos genómicos y el análisis de transcripción para caracterizar mutaciones de empalme enterradas dentro de los intrones. Este análisis ampliado muestra ser prometedor para definir mejor la significación funcional de mutaciones aparentemente novedosas en las investigaciones piloto llevadas a cabo en la Universidad de Pennsylvania. Dichas pruebas solo se deben llevar a cabo en instituciones con experiencia en el análisis de la mutación genética del RB1. El gen RB1 está localizado dentro de la banda q14 del cromosoma 13.[32] La ausencia de mutaciones detectables del RB1 en algunos pacientes podría indicar que subyacen mecanismos genéticos alternativos en la formación de un retinoblastoma.[33]

El tipo de tratamiento necesario depende tanto del grado de la enfermedad dentro del ojo, como de la diseminación de la enfermedad más allá del ojo, ya sea hasta el cerebro o el resto del cuerpo.[34] El riesgo de recidiva extraocular puede aumentar en presencia de una invasión escleral patológica y en pacientes que necesitan enucleación bilateral.[35][Grado de comprobación: 3iiDi] No se indica biopsias de médula ósea y punciones lumbares de rutina, excepto cuando hay un grado alto de sospecha de que el tumor se haya diseminado más allá del globo ocular.[36,37] Entre los ejemplos se incluye a aquellos pacientes con un recuento completo anormal o aquellos que presentan tumores que se extienden más allá de la lámina cribosa en un examen patológico del espécimen enucleado.

No es raro que los pacientes de retinoblastoma presenten enfermedad extendida dentro de un ojo en el momento del diagnóstico, ya sea con tumores masivos que afectan más de la mitad de la retina, tumores múltiples que comprometen difusamente la retina o impregnación obvia del humor vítreo. Se debe identificar a aquellos que presenten enfermedad bilateral para tratar el ojo que presente mayor gravedad.[38,39] La meta del tratamiento tiene tres propósitos: erradicar la enfermedad, preservar la vista en la medida de lo posible y disminuir el riesgo de secuelas tardías a causa del tratamiento, en particular las NMS.

Los pacientes de retinoblastomas muestran una variedad de defectos del campo visual a largo plazo después del tratamiento de su enfermedad intraocular. Estos defectos se relacionan con el tamaño del tumor, la ubicación y el método de tratamiento.[40] Se condujo un estudio sobre la agudeza visual de 54 ojos de 40 niños después del tratamiento con quimioterapia sistémica y terapia oftálmica focal. Luego de una mediana de seguimiento de 68 meses, 27 ojos (50%) tuvieron una agudeza visual final de 20/40 o mejor, y 36 ojos (67%) tuvieron una agudeza visual final de 20/200 o mejor. Los factores clínicos que predijeron la agudeza visual de 20/40 o mejor fueron un margen tumoral de por lo menos 3 mm desde la foveola y el disco óptico, y la ausencia de líquido subretinal.[41]

Dado que el carboplatino sistémico se usa con regularidad en el tratamiento del retinoblastoma (consultar las secciones de este sumario sobre Retinoblastoma intraocular y Retinoblastoma extraocular), se presentó la preocupación sobre la pérdida de audición relacionada con el tratamiento. Sin embargo, en un análisis reciente de 164 niños tratados con seis ciclos de tratamiento con carboplatino (18,6 mg/kg por ciclo) no se observó pérdida de audición en los niños que presentaron un audiograma inicial normal.[42]

Ensayos clínicos en curso

Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés retinoblastoma. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Bibliografía

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