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Tumor de Wilms y otros tumores renales infantiles: Tratamiento (PDQ®)     
Actualizado: 07/11/2008
Versión Profesional De Salud
Índice

Propósito de este sumario del PDQ
Información general
Clasificación celular
Tumor de Wilms
Sarcoma de células claras
Tumor rabdoide del riñón
Tumores neuroepiteliales del riñón
Tumor renal desmoplásico de células pequeñas y redondas
Nefroblastoma quístico parcialmente diferenciado
Nefroma quístico multilocular
Nefroma mesoblástico
Carcinoma de células renales
Nefroblastomatosis
Información sobre los estadios
Tumor de Wilms
Estadio I (43% de los pacientes)
Estadio II (23% de los pacientes)
Estadio III (23% de los pacientes)
Estadio IV (10% de los pacientes)
Estadio V (5% de los pacientes)
Histología anaplásica
Aspectos generales de las opciones de tratamiento
Tumor de Wilms
Opciones de tratamiento estándar para el tumor de Wilms
Consideraciones de tratamiento adicional
        Tumor de Wilms en estadio l
        Tumor de Wilms en estadio lV
        Tumor de Wilms en estadio V
        Tumores de Wilms inoperables
Opciones de tratamiento del tumor de Wilms bajo evaluación clínica
Estadio l
Estadio ll
Estadio lll
Estadio IV
Sarcoma de células claras del riñón
Opciones de tratamiento estándar
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica
Tumor rabdoide del riñón
Opciones de tratamiento estándar
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica
Tumor neuroepitelial del riñón
Nefroma mesoblástico
Carcinoma de células renales
Opciones de tratamiento estándar
Tumor de Wilms recidivante y otros tumores renales pediátricos
Obtenga más información del NCI
Modificaciones a este sumario (07/11/2008)
Información adicional

Propósito de este sumario del PDQ

Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud, provee información integral con base en la información científica disponible que ha sido revisada por expertos en el tratamiento del tumor de Wilms y otros tumores renales infantiles. El Consejo Editorial sobre Tratamientos Pediátricos del PDQ 1 revisa regularmente este sumario y lo actualiza según sea necesario.

Este sumario contiene información sobre los siguientes aspectos:

  • Clasificación celular.
  • Información sobre los estadios.
  • Opciones de tratamiento para el tumor de Wilms y otros tumores renales infantiles.

El propósito de este sumario es servir como fuente de información y ayuda para el personal clínico que atiende a los pacientes pediátricos de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadas con la atención de la salud.

En este sumario, los tratamientos se describen como "estándar" o "convencionales" y "en evaluación clínica". Estas designaciones no deben utilizarse como base para determinar si se otorgan reembolsos.

Este sumario está disponible en inglés 2, y también en una versión para pacientes 3 escrito en lenguaje menos técnico.

Información general

El Instituto Nacional del Cáncer provee los sumarios de tratamiento con información oncológica pediátrica del PDQ como un servicio público para aumentar el grado de accesibilidad de información con base científica entre el personal sanitario, pacientes y el público en general.

El cáncer es poco frecuente en los niños y adolescentes. Los niños y adolescentes con cáncer deben ser referidos a centros médicos que cuenten con un personal médico multidisciplinario de especialistas en cáncer con amplia experiencia en el tratamiento de los cánceres que aparecen durante la niñez y la adolescencia. Dicho personal debe tener un enfoque que incorpore la pericia del médico de cabecera, subespecialistas en cirugía pediátrica, radiooncólogos y hematólogos pediatras, especialistas en rehabilitación, especialistas en enfermería pediátrica, trabajadores sociales y otros, con el fin de asegurarse de que los pacientes reciban el tratamiento, apoyo terapéutico y rehabilitación que determinen una calidad de vida y supervivencia óptima. (Para obtener información específica sobre los cuidados médicos de apoyo para niños y adolescentes con cáncer, consultar los sumarios del PDQ sobre los Cuidados médicos de apoyo 4.)

Las pautas para los centros de cáncer pediátrico y su función en el tratamiento del paciente pediátrico con cáncer han sido delineados por la Academia Estadounidense de Pediatría.[1] En estos centros oncológicos pediátricos, se llevan acabo ensayos clínicos para la mayoría de los cánceres que se presentan en niños y adolescentes, y a la mayoría de los pacientes o familiares se les ofrece la oportunidad de participar en estos ensayos. Estos ensayos clínicos para niños y adolescentes están diseñados generalmente para comparar lo que se considera una terapia potencialmente mejor con la terapia que se considera estándar. La mayor parte del progreso alcanzado en la identificación de terapias curativas para el cáncer infantil, se ha logrado a través de ensayos clínicos. Para mayor información sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI 5. (Nota: la información contenida en este enlace solo está disponible en inglés.)

En décadas recientes, se ha notado un dramático mejoramiento en la supervivencia de niños y adolescentes con cáncer. Los supervivientes de cáncer tanto niños como adolescentes, necesitan un seguimiento cercano ya que los efectos secundarios de la terapia contra el cáncer podrían persistir o evolucionar meses o años después del tratamiento. (Consultar el sumario del PDQ sobre los Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez 6 para recibir información específica sobre la incidencia, tipo y monitoreo de los efectos tardíos en niños y adolescentes supervivientes de cáncer.)

El tumor de Wilms es una enfermedad curable en la mayoría de los niños afectados. En los Estados Unidos se diagnostican más de 500 casos cada año. Más del 90% sobreviven cuatro años después del diagnóstico, lo cual constituye un avance si se compara con el 80% de supervivencia que se observaba entre el 1975 y 1984 (COG-Q9401 7). El pronóstico está relacionado no sólo con el estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico, las características histopatológicas del tumor, la edad del paciente y el tamaño del tumor, sino también con la estrategia en equipo para cada paciente por parte del cirujano pediatra, el radiooncólogo y el oncólogo pediatra (COG-Q9401 7).[2-4] Ensayos clínicos anteriores han evaluado en parte, con cierto grado de éxito, si una terapia reducida es suficiente para controlar la enfermedad en pacientes en estadio inicial con tumor de Wilms de histología favorable.[5-7]

El tumor de Wilms normalmente se presenta en niños que en cierto sentido están saludables, sin embargo, un 10% de los casos se presenta en niños con malformaciones conocidas. Los niños con tumor de Wilms sufren, a veces, de otras anomalías como hemihipertrofia, criptorquidismo e hipospadias. Aproximadamente 10% de los pacientes con tumor de Wilms tienen un síndrome fenotípico reconocible (como enfermedad de sobrecrecimiento, aniridia, malformaciones genéticas y otras). Estos síndromes han ofrecido indicios sobre la base genética de la enfermedad y se han dividido en dos categorías: con sobrecrecimiento y sin sobrecrecimiento. Los síndromes de sobre crecimiento es el resultado de un excesivo crecimiento somático prenatal y postnatal, lo cual resulta en macroglosia, nefromegalia y hemihipertrofia. Algunos ejemplos de síndromes con sobrecrecimiento son el síndrome de Beckwith-Wiedemann (incidencia de 10% a 20% en el tumor de Wilms), hemihipertrofia aislada (3% a 5% de incidencia en el tumor de Wilms), síndrome de Perlman (el cual se caracteriza por presentar gigantismo fetal, displasia renal, tumor de Wilms, hipertrofia de células de los islotes, anomalías congénitas múltiples y retraso mental),[8] el síndrome de Sotos (caracterizado por gigantismo cerebral), y el síndrome de Simpson-Golabi-Behemel (caracterizado por macroglosia, macrosomia, anomalías renales y del esqueleto y aumento creciente de cáncer del embrión).[9-13] El síndrome de Klippel-Trénaunay, un síndrome con sobrecrecimiento unilateral que afecta a una extremidad, no se relaciona con el tumor de Wilms.[14] Entre los síndromes sin sobrecrecimiento que se asocian con el tumor de Wilms figuran aniridia aislada; trisomía 18; tumor de Wilms, aniridia, órganos genitales ambiguos, síndrome de retraso mental (WAGR, por sus siglas en inglés); síndrome de Bloom y síndrome de Denys-Drash (caracterizado por trastornos intersexuales, nefropatía y tumor de Wilms).[15] El grupo del síndrome WAGR ocurre en relación con una eliminación intersticial en el cromosoma 11 (del [11p 13]).[16,17] Es posible que los niños con seudohermafroditismo o afección renal (glomerulonefritis o síndrome nefrótico) o ambos, que desarrollan el tumor de Wilms tengan el síndrome de Denys-Drash o de Frasier (caracterizado por hermafrodismo masculino, amenorrea primaria, insuficiencia renal, y otras anomalías),[18] ambos relacionados con mutaciones en el gen-1 del tumor de Wilms (WT1) del cromosoma 11p13.[19]Específicamente, la línea germinal en las mutaciones missense del gen WT1 son responsables de la mayoría de los tumores de Wilms que se presentan como parte del síndrome Denys-Drash.[20] Los niños con predisposición a desarrollar tumor de Wilms (por ejemplo, síndrome de Beckwith-Weidemann, WAGR, hemihipertrofia, o aniridia) deben ser sometidos a exámenes de detección con ultrasonido cada tres meses hasta que hayan cumplido los ocho años de edad.[9-13,21-23]

El tumor de Wilms (hereditario o esporádico) parece resultar de cambios en uno o más de al menos diez genes. El gen-1 del tumor de Wilms (WT1) esta localizado en el brazo corto del cromosoma 11 (11p13). La función normal del WT1 es necesaria para el desarrollo genitourinario normal y resulta importante en la diferenciación del blastema renal. Las mutaciones de la línea germinal del WT1 se relacionan con criptorquidismo e hipospadias.[24] Sin embargo, se ha encontrado mutaciones de línea germinal en WT1 en cerca del 2% de niños con tumor de Wilms fenotípicamente normales.[25] La descendencia de estos pacientes podría también verse afectada con un aumento en el riesgo de desarrollar tumor de Wilms. Un gen que causa aniridia el (PAX-6) está situado cerca del gen WT1 en el cromosoma 11p13, y las eliminaciones que abarcan los genes WT1 y de aniridia explica la relación entre la aniridia y el tumor de Wilms. El gen de la aniridia, el PAX-6, también afecta el desarrollo cerebral, y los niños con síndrome de WAGR tienen una variedad de trastornos del desarrollo del sistema nervioso central.[17]

  • Los pacientes con aniridia o hemihipertrofia deberán ser examinados con ultrasonido cada tres meses hasta que hayan cumplido los ocho años de edad.[9] Para los pacientes con síndrome de WAGR, el riesgo de desarrollar tumor de Wilms es de hasta un 45%.[26] Se ha observado que los niños con síndrome WAGR presentan tumores pequeños de histología favorable y estadio no avanzado en el momento del diagnóstico y una alta incidencia de restos nefrógenos intralobulares. (Para mayor información consultar las sección de este sumario sobre la Clasificación celular 8). La incidencia de tumor de Wilms bilateral en los niños que padecen WAGR es elevada (alrededor de 15%).[27] El desenlace del tratamiento a los 4 años es semejante al de los pacientes que no sufren de WAGR.[27] Los niños con el síndrome de WAGR corren un mayor riesgo de desarrollar insuficiencia renal con el tiempo y deben vigilarse.[28] Los pacientes con tumor de Wilms y aniridia sin anomalías genitourinarias corren un riesgo menor pero también deben vigilarse para detectar la presencia de nefropatía o insuficiencia renal si ocurriere.[29] Los niños con tumor de Wilms y cualquier anomalía genitourinaria también corren un riesgo creciente de una insuficiencia renal tardía y deben ser vigilados.[28] Se estima que la incidencia del tumor de Wilms en los niños con aniridia esporádica es aproximadamente de 5%.[27]


  • El locus de un segundo tumor de Wilms, el tumor de Wilms gen-2 (WT2), conduce a una región genéticamente sellada del cromosoma 11p15.5 relacionada con el síndrome de Beckwith-Wiedemann. Hay varios genes que califican en el locus WT2, que componen los dos dominios de impresión independiente IGF-2/ H19 y KIP2/ LIT1.[30] La pérdida de heterocigosidad (LOH, por sus siglas en inglés), que afecta exclusivamente al cromosoma materno, tiene el efecto de regular corriente arriba los genes de actividad paterna y de silenciar los de actividad materna. También se ha observado con frecuencia un cambio o pérdida del sellado genómico de los genes en esta región, o el cambio del sellado genómico, que da como resultado las mismas aberraciones funcionales. Un estudio de 35 tumores de Wilms primarios esporádicos indica que más de 80% tienen LOH o pérdida de sellado en el cromosoma 11p15.5.[31] Pérdida del sellado genómico o de la metilación del gen se encuentran con poca frecuencia en el loci que da apoyo a la especificidad de la pérdida del sellado genómico en el IGF-2.[32] El tumor de Wilms en los niños asiáticos no está relacionado ni con el descanso nefrogénico ni con la pérdida del sellado genómico IFG2.[33]


Las observaciones indican heterogeneidad génica en la etiología del síndrome de Beckwith-Wiedemann relacionándose, en distintos órdenes, con el riesgo de formación tumoral.[34] Aproximadamente un quinto de los pacientes con el síndrome Beckwith-Wiedemann, que desarrollan el tumor de Wilms, presentan enfermedad bilateral, a pesar de que también se observa enfermedad bilateral metacrona.[9-11] Un tercer gen, el WTX, ha sido identificado en el cromosoma X y desempeña una función en el desarrollo normal del riñón. Este gen se desactiva en aproximadamente un tercio de los tumores de Wilms.[35]

Otros genes supresores o fomentadores de tumores pudieran encontrarse en los cromosomas 16q y 1p como lo muestra la pérdida de heterocigosidad de estas regiones en 17% y 11% de los tumores de Wilms respectivamente. Pacientes clasificados según la pérdida de estos sitios específica al tumor tuvieron tasas de supervivencia global y sin recaídas significativamente peores. En el estudio actual del Children's Oncology Group se utiliza la pérdida combinada de 1p y 16q para seleccionar pacientes del tumor de Wilms con histología favorable para recibir un tratamiento más intensivo.[36] La sobreexpresión y amplificación del gen CACNA1E, localizado en el 1q25.3, que codifica a la subunidad conductora de iones α-1 de los canales de calcio dependientes de voltaje tipo R, se relaciona con una histología favorable en la recaída del tumor de Wilms.[37]

A pesar del número de genes que parecen estar implicados en el desarrollo del tumor de Wilms, el tumor hereditario de Wilms no es común, teniendo aproximadamente 2% de los pacientes una historia positiva familiar de tumor de Wilms. Los hermanos de los niños con tumor de Wilms, también tienen escasas posibilidades de presentar el tumor de Wilms.[38] Dos genes conocidos del tumor de Wilms han sido localizados en FWT1 (17q12-q21) y FWT2(19q13.4).[39] El riesgo de padecer el tumor de Wilms entre los descendientes de personas que han tenido tumores unilaterales (esporádicos) es bastante bajo (<2%).[40] Entre el 4% y el 5% de los pacientes tienen tumores de Wilms bilaterales, pero por lo general no son hereditarios.[41] Muchos de los tumores bilaterales están presentes cuando primero se diagnostica el tumor de Wilms (por ejemplo, sincrónico) pero se podría desarrollar un segundo tumor de Wilms en el otro riñón entre el 1% y 3% de los niños que han sido tratados con éxito por este padecimiento. La incidencia de dichos tumores de Wilms bilaterales metacrónicos es mucho mayor en niños a quienes se les diagnosticó el tumor de Wilms original antes de los doce meses de edad o en quienes el riñón resecado contiene descansos nefrogénicos. Se recomienda realizar exámenes de ultrasonido abdominales periódicamente para la detección temprana de los tumores de Wilms bilaterales metacrónicos así: cada tres meses durante 6 años para niños con descansos nefrogénicos en el riñón resecado (si el niño tenía menos de 48 meses cuando primero se le diagnosticó) y cada tres meses durante 4 años (si el niño tenía más de 48 meses cuando primero se le diagnosticó). Para otros pacientes, cada 6 meses por dos años y luego anualmente durante un período de 1 a 3 años.[42,43]

Tanto los sarcomas de células claras del riñón, los tumores rabdoides del riñón, los tumores neuroepiteliales del riñón y el nefroblastoma cístico parcialmente diferenciado constituyen tumores renales infantiles no relacionados con el tumor de Wilms. (Consultar la sección de este sumario sobre Clasificación celular 8 para mayor información.)

Bibliografía

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Clasificación celular



Tumor de Wilms

Aunque la mayoría de los pacientes con un diagnóstico histológico del tumor de Wilms responden bien a los tratamientos actuales, aproximadamente 10% de los pacientes tienen características histopatológicas que están relacionadas con un pronóstico más precario y en algunos tipos, con una alta incidencia de recidiva y muerte. El tumor de Wilms puede dividirse en dos grupos pronósticos sobre la base de su histopatología:

  • Histología favorable: histológicamente, el tumor de Wilms imita el desarrollo del riñón normal y consiste en tres tipos de células: blastémicas, epiteliales (túbulos) y estromales. No todos los tumores son trifásicos, y los patrones monofásicos pudieran presentar dificultades al diagnóstico. Si bien se ha indicado la relación entre las características histológicas y el pronóstico o respuesta a la terapia, con excepción de la anaplasia, ninguna de estas características han alcanzado importancia estadística y por tanto no dirigen la terapia inicial.[1]


  • Histología anaplásica: la histología anaplásica es en si misma, el predictor histológico de la respuesta y la supervivencia en los pacientes con tumor de Wilms. Existen dos criterios histológicos para la anaplasia, ambos de los cuales deben estar presente al momento del diagnóstico. Estos son la presencia de figuras mitóticas poliploides multipolares con un marcado agrandamiento nuclear e hipercromasia. La anaplasia se correlaciona mejor con la respuesta a la terapia que con la agresividad. Con mayor frecuencia se le relaciona con un pronóstico precario cuando se distribuye de manera difusa y cuando se le identifica en estadios avanzados. Esta es la razón por la cual la focal anaplasia y la anaplasia difusa se diferencian, tanto de manera patológica como terapéutica. La anaplasia focal se define como la presencia de una o unas pocas regiones agudamente localizadas de anaplasia dentro del tumor primario. La anaplasia focal no confiere un pronóstico precario, mientras que la anaplasia difusa sí. [2-4]


  • Descanso nefrogénico: muchos tumores de Wilms parecen surgir de células embrionarias precursoras del riñón que han sido retenidas en forma de racimos llamados descansos nefrogénicos. El término nefroblastomatosis se define como la presencia de descansos nefrogénicos difusos o multifocales. Los descansos nefrogénicos se clasifican en dos tipos, descansos nefrogénicos intralobulares (ILNR, por sus siglas en inglés) y descansos nefrogénicos perilobulares (PLNR, por sus siglas en inglés). La nefroblastomatosis perilobular hiperplásica difusa (DHPLN, por sus siglas en inglés) se define como nefroblastomatosis que forma una corteza gruesa alrededor de uno o ambos riñones y se le considera como una afección preneoplásica.[1] Los pacientes con cualquier tipo de descanso nefrogénico en un riñón extirpado a causa de un nefroblastoma, deben considerarse con riesgo grande de padecer formación tumoral en el riñón restante. El riesgo disminuye con la edad del paciente.[5]


Sarcoma de células claras

Los sarcomas de células claras del riñón (SCCR) no es una variante de los tumores de Wilms, pero si un tumor renal primario importante relacionado de forma significativa con una tasa alta de recaída y muerte en comparación con los tumores de Wilms de histología favorable. Además de las metástasis pulmonares, los sarcomas de células claras se propagan al hueso, cerebro y tejidos blandos. El patrón clásico de SCCR se define por una red de células y cuerdas separadas por una septa fibrovascular espaciadas entre si de forma regular.[6] La desregularización del conducto del receptor del factor de crecimiento epidérmico, ha sido demostrada en el SCCR.[7] Anteriormente, las recaídas se habían presentado en largos intervalos luego de completarse la quimioterapia (hasta 10 años), sin embargo con las actuales terapias, las recaídas después de los tres años son poco comunes.[8] El cerebro se ha destacado como un sitio frecuente de enfermedad recidivante.[9,10]

Tumor rabdoide del riñón

Los tumores rabdoides (TR) son cánceres extremadamente agresivos que por lo general se presentan en niños muy jóvenes y lactantes. Los lugares más comunes son los riñones y el sistema nervioso central (tumores atípicos teratoides/rabdoides) aunque los TR pueden surgir en la mayoría de los tejidos blandos. Inicialmente se pensaba que este era una variante rabdomiosarcomatoide del tumor de Wilms, cuando se presentaban en el riñón.

Histológicamente, las características más distintivas de los tumores rabdoides del riñón (RTK, por sus siglas en inglés) son células bastante grandes con núcleos vesiculares grandes, un nucleolo prominente único y, en algunas células, la presencia de inclusiones citoplásmicas eosinófilas globulares. Una presentación clínica diferente con fiebre, hematuria, edad joven (promedio de 11 meses) y un estadio tumoral alto al momento de la presentación, indica un diagnóstico de RTK.[11] El RTK tiende a hacer metástasis a los pulmones y al cerebro. Entre un 10% a un 15% de los pacientes con RTK, también presentan lesiones del sistema nervioso central.[12]

Un RT en todos los sitios anatómicos presentan un origen molecular cerebral. Las mutaciones o eliminaciones de ambas copias del gen hSNF5/ INI1 cuyo mapa lleva a la banda 22q11.2, se observa en aproximadamente 70% de los tumores primarios. Un 20% a 25% adicional de los tumores presentan una reducción en la expresión en el ARN o en el orden proteinico, lo cual es un indicativo de un episodio de pérdida de la función. La proteína INI1 es un componente del complejo de remodelage cromático SWI/SNF (grupo de genes implicados en proporcionarles señales a las células, crecimiento y diferenciación). Mutaciones idénticas podrían dar surgimiento a un tumor cerebral o del riñón. Las mutaciones de la línea germinal del INI1 han sido documentadas en pacientes con uno o más tumores primarios del cerebro o los riñones, consistentes con una predisposición genética al desarrollo de tumores rabdoides.[13,14] En la mayoría de los casos las mutaciones son nuevas y no son heredadas de los padres. Se ha indicado al mosaicismos de la línea germinal en varias familias con múltiples hermanos afectados. Todo parece indicar que esos pacientes con mutaciones en la línea germinal presentan el pronóstico más precario.[15]

Tumores neuroepiteliales del riñón

Los tumores neuroepiteliales del riñón (NETK, por sus siglas en inglés) son extremadamente poco comunes y muestran una tendencia singular hacia los adultos jóvenes. Es un neoplasma altamente agresivo, el cual presenta más comúnmente penetración de la cápsula renal, extensión hacia la vena renal y metástasis.[16,17] Los NETK primarios consisten de tumores neuroectodermales primitivos caracterizados por positividad CD99 (MIC-2) y la detección de la transcripción de fusión EWS/FLI-1. En NETK, se han visto características histológicas focales, atípicas tales como sarcoma de células claras, tumor rabdoide, tumores malignos de la vaina del nervio periférico y paraganglioma.[16,18] (Para mayor información sobre los tumores neuroepiteliales, consultar el sumario del PDQ sobre el Grupo de tumores de Ewing 9.)

Tumor renal desmoplásico de células pequeñas y redondas

El tumor renal desmoplásico de células pequeñas, redondas y azules, es muy poco común, se diagnostica por su característica de desplazamiento EWS-WT1.[19] Para mayor información sobre el tumor renal desmoplásico de células pequeñas y redondas, consulte el sumario del PDQ Sarcoma infantil de tejido blando 10.

Nefroblastoma quístico parcialmente diferenciado

El nefroblastoma cístico parcialmente diferenciado es una variante cística poco común del tumor de Wilms (1%) con características patológicas y clínicas distintivas. Se compone en su totalidad de quistes y su septa delgada es la única parte sólida del tumor. La septa contiene cualquier cantidad de células del blastema con células del estroma embrionario del tipo epitelial o sin estas. Varias características patológicas distinguen este neoplasma del típico tumor de Wilms. Los pacientes con enfermedad en estadio I tienen un 100% de tasa de supervivencia con cirugía sola. Los pacientes con enfermedad en estadio II tienen un excelente resultado con resección del tumor seguida de vincristina y dactinomicina postoperatoria.[5]

Nefroma quístico multilocular

El nefroma quístico multilocular (MCN, por sus siglas en inglés) consiste en lesiones benignas compuestas de quistes recubiertos de epitelio renal. Estas lesiones pueden presentarse de manera bilateral y se ha informado que siguen un patrón familiar. El MCN se ha relacionado con blastomas pleuropulmonar, de forma que a los estudios de imaginología radiográfica del pecho deben dársele seguimiento en aquellos pacientes con MCN. [20]

Nefroma mesoblástico

El nefroma mesoblástico (NM) comprende alrededor del 5% de los tumores del riñón. La mediana de edad para el diagnóstico es de dos meses y más del 90% de los casos surgen durante el primer año de vida. Los hombres son diagnosticados el doble que las mujeres. El diagnóstico debe ser cuestionable cuando se aplica a individuos de más de dos años de edad. Cuando se diagnostica durante los primeros siete meses de vida, la supervivencia sin complicaciones (SSC) a cinco años y la supervivencia general son del 94% y el 96%, respectivamente.[21]

Macroscópicamente, el NM aparece como masas solitarias unilaterales, indistinguibles del neuroblastoma. De forma microscópica, consisten de células mesenquimales fusiformes. Se pueden dividir en dos grandes tipos: clásico y celular. Los nefromas mesoblásticos clásicos con frecuencia se diagnostican mediante ecografía prenatal o en un plazo de tres meses a partir del nacimiento y se asemeja mucho a la fibromatosis infantil.[22] El fibrosarcoma infantil y el nefroma mesoblástico celular contienen el mismo desplazamiento cromosómico t(12;15)(p13;q25) indicador de un enlace potencial.[23] El riesgo de recidiva en los nefromas mesoblásticos está estrechamente relacionado con la presencia de un componente celular y con el estadio.[22]

Carcinoma de células renales

Los tumores epiteliales malignos que surgen en el riñón de los niños, constituyen más de 5% de los tumores pediátricos nuevos de riñón; por lo tanto, son más comunes que el SCCR o los RTK. El carcinoma de células renales (CCR), el tumor maligno primario más común del riñón en los adultos, se presenta con poca frecuencia en los niños menores de 15 años de edad. En el grupo de mayor edad compuestos por adolescentes (15—19 años de edad), aproximadamente dos tercios de las neoplasias renales malignas son CCR.[24] La tasa anual de incidencia es de aproximadamente 4 por 1 millón de niños, comparada con una incidencia del tumor de Wilms de riñón que es por lo menos 29 veces más alta. El CCR en pacientes jóvenes tiene un espectro genético y morfológico diferente del que se ve en adultos de más edad.[25-28] El CCR puede estar relacionado con la enfermedad de von Hippel-Lindau (VHL) , una afección hereditaria en la que los vasos sanguíneos dentro de la retina y el cerebelo crecen excesivamente.[25] El gen para la enfermedad de von Hippel-Lindau está localizado en el cromosoma 3p25-26 y es un gen oncoinhibidor cuya función es nula en los pacientes con el síndrome. El examen de detección para el gen del VHL está disponible.[29] El CCR se ha relacionado con la esclerosis tuberosa, una enfermedad hereditaria caracterizada por quistes de grasa benignos en el riñón.[30,31] El CCR familiar se ha relacionado con un desplazamiento cromosómico heredado que compromete el cromosoma 3.[31] También se ha mostrado una incidencia alta de anomalías del cromosoma 3 en tumores renales no familiares. Un número significativo de tumores de CCR en niños tienen desplazamientos en el Xp11.2 [28,32] y hay un subconjunto que parece estar genéticamente relacionado con el sarcoma de parte blanda alveolar.[33] Un subtipo poco común de CCR, carcinoma medular renal, podría estar relacionado con la hemoglobinopatía de la anemia drepanocítica.[34] Los carcinomas medulares renales son sumamente agresivos y se caracterizan clínicamente por presentarse en un estadio alto al momento de su detección, con metástasis diseminada y una carencia de respuesta a la quimioterapia y radioterapia. La supervivencia oscila entre dos semanas y quince meses, con una mediana de supervivencia de cuatro meses.[34,35]

Los CCR han sido descritos en pacientes varios años después del diagnóstico y la terapia para el neuroblastoma.[36] El CCR pediátrico se diferencia histológicamente de sus contrapartes adultas. A pesar de que los dos grupos morfológicos principales de los papilares y de células claras pueden ser identificados, alrededor del 25% de los CCR muestran características heterogéneas que no encajan en ninguna de estas categorías. Los CCR infantiles resultan con mayor frecuencia del subtipo papilar (20% al 50% de los CCR pediátricos) y algunas veces se presentan en un entorno de tumor de Wilms, adenoma y adenofibroma metanefrítico. Más recientemente, los desplazamientos genéticos se pueden usar como base para el subagrupamiento con muchos implicando el Xp11.2 dando como resultado la sobreexpresión de genes de factores de transcripción TFE3 o TFEB. Estos carcinomas de desplazamiento Xp11.2 se reconocen como una entidad distintiva pero se asemejan a los CCR de células claras. Una de estas fusiones variantes del CCR es idéntica al cambio genético en el sarcoma alveolar de parte blanda, sin embargo, los conductos genéticos a la patogénesis no son los mismos en estas dos enfermedades (con características genéticas similares a aquellos en adultos con ganancias en los cromosomas 7 y 17) y del tipo de desplazamiento Xp11 o el tipo de desplazamiento relacionado t(6;11).[25,28,37,38]

El CCR podría presentarse con una masa abdominal, dolor abdominal o hematuria. En una serie con 41 niños con CCR, la mediana de edad fue de 124 meses con un 46% que presentaron estadio l y estadio ll localizado, 29% con estadio lll, y 22% con enfermedad en estadio lV mediante el uso del sistema de clasificación Robson. Los sitios de metástasis fueron los pulmones, hígado y los ganglios linfáticos. La supervivencia sin complicaciones y la supervivencia general (SG) cada una fueron de 55% a 20 años después del tratamiento. Los pacientes con enfermedad en estadio l y estadio ll tuvieron una tasa de 89% de SG, mientras que aquellos en estadio lll y estadio lV tuvieron una tasa de 23% de SG a 20 años postratamiento.[30] Una diferencia importante entre los resultados entre niños y adultos con CCR es la importancia pronostica de la implicación de los ganglios linfáticos locales. Los adultos que presentan CCR e implicación de ganglios linfáticos tienen una SG a cinco años de aproximadamente 20%, pero la literatura médica indica que el 72% de los niños con CCR e implicación local de los ganglios linfáticos al momento del diagnóstico (sin metástasis distante) sobreviven a la enfermedad.[39] En otra serie con 49 pacientes de un registro oncológico con base en la población, los hallazgos fueron esencialmente confirmados. En esta serie, 33% de los pacientes presentaron subtipo papilar, 22% presentaron tipo de desplazamiento, 16% no estuvieron clasificados, y 6% presentaron subtipo de células claras. La supervivencia a cinco años fue de 96% en los pacientes con enfermedad localizada, 75% en los pacientes con ganglios linfáticos regionales positivos y 33% en los pacientes con CCR metastático distante.[40]

Nefroblastomatosis

Algunos descansos nefrogénicos podrían convertirse en hiperplásicos lo que podría producir una "costra" gruesa de células blásticas o tubulares que agrandan el riñón. El diagnóstico podría hacerse radiográficamente con mayor frecuencia mediante imaginología de resonancia magnética, en la que la homogeneidad de lesión hipointensa circular tipo corteza en una imaginología mejorada por contraste, la diferencia del tumor de Wilms. Con frecuencia, la biopsia no puede diferenciar el tumor de Wilms de estos descansos nefrogénicos hiperplásticos.. Si se deja sin tratamiento, podrían retroceder o diferenciarse después que se administre quimioterapia. Las recomendaciones actuales indican tratamiento con vincristina y dactinomicina hasta que casi se vea una resolución completa según lo determine la imaginología. Aún con el tratamiento de vincristina y dactinomicina, casi la mitad de los niños evolucionarán hacia el tumor de Wilms en un promedio de 36 meses después del diagnóstico. En una serie de 52 pacientes, tres pacientes fallecieron a consecuencia del tumor de Wilms recidivante.[41] En los niños que han recibido tratamiento, hasta un tercio de los tumores de Wilms son anaplásicos, probablemente como resultado de la selección de tumores resistentes a la quimioterapia, de forma que la detección temprana es crítica. Los pacientes reciben seguimiento por imaginología con un intervalo de tres meses por un mínimo de 7 años. Dada la alta incidencia de bilateralidad y el tumor de Wilms subsiguiente, se indica cirugía con preservación del riñón.[41]

Bibliografía

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Información sobre los estadios



Tumor de Wilms

El estadio se determina de acuerdo con los resultados de los estudios imaginería, quirúrgicos y patológicos de la nefrectomía, y es el mismo para tumores con características histológicas favorables o anaplásicas. Por lo tanto, los pacientes deberán ser caracterizados utilizando ambos criterios (por ejemplo, estadio II, histología favorable o estadio II, histología anaplásica).[1,2]

El sistema de estadificación originalmente desarrollado por el National Wilms Tumor Study Group y todavía en uso por el Children's Oncology group, al igual que la incidencia por estadio se exponen someramente más adelante.[2]

Estadio I (43% de los pacientes)

Para clasificarse en el estadio I del tumor de Wilms, deben satisfacerse todos los criterios siguientes:

  • El tumor está limitado al riñón y se ha extirpado completamente.


  • La cápsula renal está intacta.


  • El tumor no se abre ni se le hace biopsia antes de extraerlo.


  • No hay compromiso de los vasos del seno renal.


  • No hay evidencia del tumor en los márgenes de la resección o más allá de estos.


 [Nota: para que un tumor se califique en estadio I en algunos protocolos terapéuticos, los ganglios linfáticos regionales se deben examinar microscópicamente.]

Estadio II (23% de los pacientes)

En el estadio II del tumor de Wilms, el tumor es extirpado completamente y no hay tumor evidente en los márgenes de la resección o más allá de estos. El tumor se extiende más allá del riñón según cualquiera de los criterios siguientes:

  • Se observa una extensión regional del tumor (por ejemplo la penetración de la cápsula del seno renal o la invasión extensa del tejido blando del seno renal, según se explica más abajo).


  • Los vasos sanguíneos dentro de la muestra de nefrectomía fuera del parénquima renal, incluso aquellos del seno renal, contienen tumor.


 [Nota: la ruptura o desbordamiento limitada al flanco, incluso la biopsia del tumor ya no se incluyen en el estadio II y ahora se incluyen en el estadio III.]

Estadio III (23% de los pacientes)

En el estadio III del tumor de Wilms, se encuentra un tumor residual no hematógeno limitado al abdomen después de llevarse acabo una cirugía. Se puede presentar cualquiera de las siguientes situaciones:

  • Los ganglios linfáticos dentro del abdomen o la pelvis están afectados por tumor. (El compromiso de los ganglios linfáticos en el tórax u otros sitios extra abdominales es un criterio del estadio IV.)


  • El tumor ha penetrado a través de la superficie peritoneal.


  • Se encuentran implantes tumorales sobre la superficie peritoneal.


  • El tumor macroscópico o microscópico permanece después de la operación (por ejemplo, se encuentran células tumorales en el margen de la resección quirúrgica en el examen microscópico).


  • El tumor no es completamente resecable debido a la infiltración local en las estructuras vitales.


  • Se produce un derrame del tumor antes o durante la cirugía.


  • El tumor se trata con quimioterapia preoperatoria y se llevó acabo una biopsia del tumor (mediante el uso de una biopsia con aguja gruesa, biopsia abierta o aspiración con aguja fina) antes de la extirpación.


  • Se extirpa el tumor en más de una pieza (por ejemplo, se encuentran células tumorales en la glándula suprarrenal extirpada por separado; se extrae por separado un trombo tumoral dentro de la vena renal de la muestra de nefrectomía). Una extensión del tumor primario dentro de la vena cava hacia la vena cava toráxica y el corazón se considera estadio lll, en vez de estadio lV aunque esté fuera del abdomen.


Estadio IV (10% de los pacientes)

En el estadio IV del tumor de Wilms, se encuentra metástasis hematógena (pulmonar, hepática, ósea, cerebral, etc.) o metástasis ganglionar fuera de la región abdominopelviana. (La presencia de un tumor dentro de la glándula suprarrenal no se interpreta como metástasis y la estadificación depende de todos los otros parámetros de estadificación presentes.)

Estadio V (5% de los pacientes)

En el estadio V del tumor de Wilms, el compromiso bilateral por el tumor se encuentra al momento del diagnóstico. Se deberá intentar clasificar cada lado según los criterios señalados previamente de acuerdo con el grado de la enfermedad. La supervivencia de 4 años es de 94% en aquellos pacientes cuya lesión más avanzada esta en estadio I o estadio II; y de 76% para aquellos cuya lesión más avanzada esta en estadio III.[3]

Histología anaplásica

La histología anaplásica comprende alrededor del 10% de los tumores de Wilms. Los niños con tumores anaplásicos tienen un pronóstico más precario que los niños con histología favorable cuando se comparan de estadio a estadio. Estos tumores son mucho más resistentes a la quimioterapia que tradicionalmente se administra a niños con tumor de Wilms (con histología favorable).[4]

Bibliografía

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Aspectos generales de las opciones de tratamiento



Tumor de Wilms

Debido a la relativa poca frecuencia de este tumor, todos los pacientes con el tumor de Wilms deberán considerarse para que ingresen en una prueba clínica. Se requiere la planificación del tratamiento por un equipo multidisciplinario de especialistas en cáncer (cirujano pediatra o urólogo pediatra, oncólogo de radiación pediátrica y oncólogo pediatra) con experiencia en tratar el tumor de Wilms para determinar e implementar el tratamiento óptimo.

El Grupo Nacional de Estudios sobre el Tumor de Wilms, que hoy forma parte del Grupo Oncológico Infantil, ha establecido las normas de tratamiento para el tumor de Wilms. En Norteamérica la terapia consiste en cirugía seguida de quimioterapia y, en algunos pacientes, radioterapia.[1-3] Los resultados más importantes de los Estudios nacionales sobre el tumor de Wilms (NWTS 1—5) son:

  1. No es necesaria la radioterapia postoperatoria rutinaria del costado en niños con tumores en estadio I o con tumores en estadio II de histología favorable (HF) cuando se administra quimioterapia combinada posnefrectomía con vincristina y dactinomicina.


  2. El pronóstico en pacientes con estadio III/HF es mucho mejor cuando el tratamiento incluye (a) dactinomicina, vincristina, doxorrubicina y 10,8 Gy de radioterapia al costado; o (b) dactinomicina, vincristina y 20 Gy de radioterapia al costado.


  3. El añadir ciclofosfamida a la combinación de vincristina, dactinomicina y doxorrubicina, no mejora el pronóstico en los pacientes con tumores en estadio IV/HF.


  4. Los tratamientos de una sola dosis de dactinomicina por curso (estadios I–II/HF, estadio I anaplásica) (estadio III/HF, estadios III–IV, o estadios I–IV sarcoma de los riñones de células claras) equivalen a los cursos de dosis divididas, y dan como resultado el mismo tipo de supervivencia sin complicaciones, una mayor intensidad en la dosis y se le relaciona con menores gastos y efectos tóxicos.[4]


  5. Dieciocho semanas de terapia es adecuado en pacientes con estadio I/HF mientras que otros pacientes pueden tratarse con 6 meses de terapia en vez de 15 meses.[1,4-7]


  6. La pérdida específica de un tumor de la heterocigosidad de la combinación de 1p y 16q predice la recidiva del tumor de Wilms FH y se podría utilizar para seleccionar a los pacientes para recibir una tratamiento más intensivo.[8]


Algunos principios operatorios han evolucionado de los ensayos NWTS. El papel más importante del cirujano consiste en extraer el tumor en su totalidad sin romperlo y hacer una evaluación de la extensión de la enfermedad. El procedimiento preferido consiste en realizar una nefrectomía radical y obtener una muestra de ganglios linfáticos a través de una incisión transabdominal.[9] Para los pacientes con tumores resecables, no se debe realizar una biopsia preoperatoria.[9] No es necesario llevar a cabo una exploración rutinaria del riñón contralateral si los estudios de márgenes técnicamente adecuados no indican un proceso bilateral. Si los estudios iniciales de imaginería indican implicación del riñón regional o contralateral, el riñón contralateral debe explorarse de manera formal para descartar la posibilidad de implicación bilateral. Esto debe llevarse a cabo antes de la nefrectomía ya que el diagnóstico de enfermedad bilateral alteraría radicalmente el enfoque.[10] La nefrectomía parcial sigue siendo polémica y no se recomienda, excepto en los casos de tumores bilaterales. También, se pueden descubrir tumores muy pequeños y poco comunes mediante exámenes de detección realizados con ecografía y estos casos podrían ser tomados en cuenta para una nefrectomía parcial.[11] En América del Norte, la nefrectomía parcial preservadora del riñón de un tumor de Wilms unilateral, luego de la administración de quimioterapia a fin de reducir la masa tumoral, se encuentra en la fase de investigación.[12,13] Es mandatorio el obtener muestras de los ganglios linfáticos hiliar, periaórticos, ilíacos y celíacos.[9] Más aún, debe tomarse muestra de cualquier recipiente de ganglio sospechoso. Los márgenes de resecado, tumores residuales y cualquier recipiente de ganglio sospechoso debe ser marcado con ganchos sujetadores de titanio. Los resecados de cortes de hígado, o los resecados duodenales o colónicos parciales se aceptan para escisiones completas en bloque. El tumor de Wilms que surge en un riñón en herradura, es poco común y es importante contar con un diagnóstico preoperatorio certero para llevar a cabo la planificación de la operación. En la mayoría de los casos es posible hacer un resecado primario. Generalmente los casos inoperables pueden ser resecados después de aplicarse quimioterapia.[14]

Los pacientes con tumores masivos unilaterales no resecables, tumores bilaterales o tumores trombóticos de vena cava por encima de las venas hepáticas, son candidatos a quimioterapia preoperatoria debido al riesgo de resección quirúrgica inicial.[9,15-17] La quimioterapia preoperatoria debe siempre seguir la biopsia que puede ser llevada a cabo de forma percutánea a través de un enfoque de flanco.[18-23] La quimioterapia preoperatoria facilita la extracción del tumor y podría reducir la frecuencia con que se presentan las complicaciones quirúrgicas.[15,16,23-25] Aunque es raro que los tumores evolutivos crezcan durante la quimioterapia, dichos crecimientos están relacionados con un pronóstico precario.[26] La terapia actual en América del Norte para los pacientes cuyo diagnóstico se ha realizado por biopsia de aguja solamente es la de un tumor en estadio III (sin metástasis) de histología favorable o anaplásica.

Los recién nacidos, así como todos los niños menores de 12 meses requieren una reducción del 50% de las dosis quimioterapéuticas administradas a niños mayores.[27] Esta reducción disminuye los efectos tóxicos que se manifestaron en niños de esta edad participantes del estudio NWTS, mientras sostuvieron unos resultados generales excelentes.[28] Los análisis sobre la función renal de los niños con tumor de Wilms deben vigilarse cuidadosamente al principio de la terapia sobre la base de los efectos tóxicos renales (enfermedad veno oclusiva) de la que se ha reportado en estos pacientes.[29,30] Durante la radioterapia no debe administrase dactinomicina. Los pacientes que presentan insuficiencia renal mientras reciben terapia, pueden continuar con su quimioterapia con vincristina, dactinomicina y doxorrubicina. La vincristina y la doxorrubicina de pueden administrar con dosis completas, sin embargo, la dactonomicina estuvo ligada a la neutropenia grave. Podrían no ser necesario reducir estas dosis farmacológicas pero se necesitan estudios farmacológicos y farmacocinéticos mientras el paciente recibe la terapia.[31,32]

Los niños en tratamiento por tumor de Wilms tienen un riesgo creciente de desarrollar neoplasmas malignos secundarios. Este riesgo depende de la intensidad de la terapia, incluso del uso de radiación y doxorrubicina y posibles factores genéticos.[33] Se ha visto que en los niños que han sido sometidos a tratamiento con doxorrubicina, se ha observado un aumento en la insuficiencia cardiaca. El grado de riesgo está influenciado por la dosis cumulativa de doxorrubicina, la radiación al corazón y el género (las mujeres corren un mayor riesgo).[34] De forma que los esfuerzos están dirigidos a reducir la intensidad de la terapia siempre que sea posible. (Para ver una explicación completa de los efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en niños y adolescentes, consultar el sumario del PDQ sobre los Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez 6.)

Como dijimos anteriormente, el sarcoma de células claras del riñón, los tumores rabdoides del riñón, los tumores neuroepiteliales del riñón y los nefroblastomas quísticos parcialmente diferenciados, constituyen tumores renales infantiles no relacionados con el tumor de Wilms. Debido a su ubicación renal, estos han sido tratados en ensayos clínicos patrocinados por el National Wilms Tumor Study Group. El enfoque de tratamiento, es sin embargo, distinto del tumor de Wilms y requiere de un diagnóstico preciso y a tiempo dado por un patólogo y un oncopediatra con experiencia en este tipo de tumores renales.[35]

Bibliografía

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  4. Green DM, Breslow NE, Beckwith JB, et al.: Comparison between single-dose and divided-dose administration of dactinomycin and doxorubicin for patients with Wilms' tumor: a report from the National Wilms' Tumor Study Group. J Clin Oncol 16 (1): 237-45, 1998.  [PUBMED Abstract]

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Opciones de tratamiento estándar para el tumor de Wilms

Cuadro 1 describe los regímenes quimioterapéuticos estándares que se utilizan para tratar el tumor de Wilms.

Cuadro 1: Regímenes quimioterapéuticos estándares para el tumor de Wilms
Nombre del régimen   Descripción del régimen  
Régimen EE4A [1] vincristina, dactinomicina x 18 semanas posnefrectomía
Régimen DD4A [1] vincristina, dactinomicina, doxorrubicina x 24 semanas posnefrectomía
Régimen I [2] vincristina, doxorrubicina, ciclofosfamida, etopósido x 24 semanas

Cuadro 2 provee una descripción del tratamiento estándar con base en los resultados publicados de todos los estadios del tumor de Wilms a la vez que información sobre supervivencia.

Cuadro 2: Descripción del tratamiento estándar para el tumor de Wilms por estadio
Estadio  Histología